viernes, 17 de mayo de 2019

Regreso al futuro "Una posible nueva línea temporal"

De Almudena para Núria.

12 de Noviembre de 1955

Marty McFly tocaba la guitarra en el escenario, su mano empezaba a desaparecer, cuando su padre George Mcfly le arreó un puñetazo a Biff Tannen para defender a su futura esposa y madre de Marty, Lorraine Baines. La mano de nuestro protagonista volvió a aparecer por ese acto de valentía. Marty agarró una guitarra eléctrica e hizo estremecer a todo el público presente con el tema de rock and roll “Johnny be goode” del gran Chuck Berry. Entre aquellas almas alborotadas, sin que Marty lo supiera, había una misteriosa chica de trece años llamada Núria, nadie allí lo sabía, pero ella también había llegado del futuro, y aún más, había viajado a través de la pantalla. Núria cruzó el portal que separa la realidad de la ficción. ¿Y cómo hizo tal cosa? No solo existen los “doctores Browns” en el mundo del cine. Y si un DeLorean puede llevarte de viaje por el tiempo, quién sabe, quizás un Renault Scénic te puede llevar a otros mundos, incluso a lugares que solo parecían existir trás las cámaras y la imaginación de alguien como Zemeckis. Pero, al igual que el bueno de Emmet le dijo a su amigo, Marty; «no hagas nada que pueda alterar el futuro, podrías crear una nueva línea temporal en la cual incluso podrías no haber nacido». Núria también recibió ese consejo, tan solo debía disfrutar de su trilogía favorita participando de ella como una actriz de reparto más. Como os podréis aventurar a imaginar, al igual que McFly, Núria transgredió dicha advertencia. Esta es la historia de como “Regreso al Futuro” pasó de ser tres películas a una cuatrilogía…

Regreso al Futuro “Una posible nueva línea temporal”

Núria conocía exactamente la hora y el lugar para ser testigo de uno de los momentos más épicos y emocionantes de la historia del cine. Se apresuró y llegó justo a tiempo, jamás hubo espectadora más privilegiada, oculta tras una columna de la torre del reloj.

Son las 22:00 horas, faltan tan solo cuatro minutos para que caiga el rayo sobre el reloj. El Dr. Emmet Brown ha colocado un dispositivo para que los 1’21 gigawatts que necesita el condensador de fluzo para devolver a Marty de regreso al futuro, es decir, a su hogar.

McFly llega justo a tiempo para poner el DeLorean a 88 millas por hora, todo parece ir bien, hasta que el Dr. Brown tiene un percance y uno de los cables que deben recibir la energía necesaria para poner en marcha la máquina del tiempo, se desconecta. Emmet se las arregla para deslizarse por una improvisada tirolina hasta los conectores desenchufados, cae el rayo sobre una antena que el amigo de Marty ha colocado sobre el reloj, McFly vuela en su DeLorean hacia el cable eléctrico, Brown conecta el dispositivo, el rayo pasa por él y este sale despedido hacia atrás por la descarga. Ambos lo han conseguido, la energía llega al condensador de fluzo, el coche desaparece dejando dos ristras paralelas de fuego sobre el asfalto. Núria lo ha presenciado todo en primera persona, en vivo y en directo. Ha sido un instante espectacular, fuera de serie.

Núria ahora puede ir a recoger su scénic, el cual tiene oculto en un garaje abandonado, y viajar de nuevo a la segunda parte de la trilogía, para continuar disfrutando de las aventuras de Marty. Sabe bien que si se queda allí un rato, McFly aparecerá de nuevo, pero eso la llevaría directamente al final de la segunda película, y principio de la tercera. Justo antes de embarcarse en un viaje al viejo oeste. Y ella lo que quiere es ir un poco más hacia adelante en el tiempo, donde los aeropatines la esperan.

21 de Octubre del 2015

¡Robocordones!

McFly necesita un aeropatín para huir del nieto de Tunnen y sus esbirros, Núria está allí mismo, en la plaza de Hill Valley, deseando ver esa escena, pero lo que más desea es poder patinar sobre el aire, como ve hacer al protagonista de su película favorita. Luego llega el momento en el que Marty compra el almanaque deportivo, Núria conoce bien los acontecimientos posteriores, y como ese acto creará una línea temporal distinta, cuando Biff robe el almanaque y se lo dé a su “yo” del pasado. ¿Podría ella hacer algo parecido? Núria se asoma al escaparate de la tienda y ve que hay otro libro igual al que compra McFly. La tentación es poderosa. Núria tiene unos cuantos dólares de esa época, decide entrar y comprar el libro que puede hacerla millonaria al regresar a su tiempo y realidad. Guarda el almanaque en su mochila y va en busca de su Scénic. En otra ocasión continuará las aventuras de Marty y Doc en el viejo oeste.

Al regresar a su mundo, Núria piensa que quizás a creado una nueva línea temporal por comprar el almanaque, está nerviosa, puede ganar un montón de pasta con ese libro. Agarra la mochila, saca el almanaque y lo ojea. ¿¡Oh la la!?

La línea entre la realidad y la ficción es muy fina, pero existe. Ese libro tiene una portada alucinante, pero su interior es un montón de hojas en blanco, atrezzo de película. El presente real sigue igual, tal cual lo dejó atrás.

Núria llama a una amiga para que la acompañe en su nuevo viaje, al interior de la mejor trilogía de todos los tiempos. Ambas se suben al coche.

- ¿Por ahí vas a conducir, Núria? Pronto se corta la carretera.

- ¿Carreteras? ¡A dónde vamos no hacen falta carreteras!



¿To be Continued?

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