Nadie sabe donde estoy, hasta que llueve, luego me buscan, a mí y a mis hermanos, nos dan caza, soy lento y llevo mi casa a cuestas, ese soy yo, una recurrente adivinanza, un rastro viscoso que aparece y desaparece como por arte de magia y es que a pesar de mi mencionada lentitud, ahora me ves aquí y ahora me ves allá, ¿Como he logrado subir hasta el borde de tu silla playera? Si hace un momento no estaba...
Esos críos que me tocan los ojos, les hace gracia que mis tentáculos se reduzcan como antenas de radio, la punta del dedo de un niño comparada con mis pequeñas retinas, es como aplastar un huevo de codorniz con una pelota de baloncesto, la rugosidad de sus yemas sobre mis frágiles ojos, es muy molesto, la verdad.
Soy hermafrodita y nos apareamos con penetración simultánea, ya os gustaría a muchos de vosotros poder hacer esto, es un placer inconmensurable y podemos y solemos estar una eternidad gozando del sexo, completamente enganchados por nuestra viscosidad, un deleite que jamas conoceréis.
¿Sabéis lo que es que te hiervan vivo? Y que luego te succionen, con salsa dicen, estamos tremendamente deliciosos, hay a quienes les damos asco, no nos comen, sin habernos probado, se echan atrás al vernos en el plato, a los que sí que nos comen, una cosa les deseo, que succionen con ímpetu y tras nuestros cuerpecitos hervidos... ¡Se traguen una buena mierda!
Mi caparazón es la espiral más hermosa de la tierra, los caracoles no tenemos abuela, de cientos de millones de formas y colores, no hay dos conchas de caracol idénticas, como las huellas dactilares de vuestros odiosos dedos, excepto el de algunos pocos, sí, hay humanos a los que les gusta que un caracol como yo, se les pasee por el cuerpo, gozan de nuestro tacto, de nuestra mucosidad, yo encantado te embadurno, no hace falta que compres crema de caracoles muertos enlatada, por un precio desorbitado, para rejuvenecer tu piel, es incluso más efectiva la de un caracol vivo qué, sin complejos, te vestiría con su viscosa mermelada amarillenta, totalmente gratis.
Ahora empieza a llover, olfateo tu jardín, pronto daré un paseo por ahí, vigila no me pises, no me des caza, ponme en tu brazo y deja que te bese, no podemos penetrarnos simultaneamente, pero podríamos pasar un buen rato.
Fin