domingo, 3 de mayo de 2015

El Eco

- Estira tus brazos, Carmina.

Claudia agarró las muñecas de su paciente e inició la terapia.

- Dí, me llamo Isabel.

- Me llamo Isabel.

Acercó las manos de Carmina y las puntas de sus pulgares distaron de encontrarse parejos.

Claudia prosiguió.

- Dí, me llamo Carmina.

- Me llamo Carmina.

Esta vez, al juntar las manos, sus pulgares coincidieron.

- De acuerdo Carmina, esto marcha bien. Ahora repite conmigo. Temo el bosque.

- Temo el bosque. - Repitió la paciente -.

Sus pulgares no coincidieron.

- Temo el frío del bosque.

- Temo el frío del bosque.

Las puntas de sus pulgares no coincidieron.

- Temo los sonidos del bosque...

La luna menguante, como una uña clavada en el cielo, el nocturno manto sobre las copas arboladas, los troncos delgados, anchos, retorcidos. El sendero empedrado, el riachuelo de incesante murmullo. La soledad, el frío y el crujido de las ramas y hojas secas bajo sus pies.

Llevaba seis horas perdida en la inmensidad del bosque.

Una presencia sintió, la niña, tras de sí. Una mano se posó sobre su hombro.

- Tranquila mi vida, no temas.

La mujer abrazó a la pequeña y estuvo con ella hasta que aparecieron sus padres, desesperados, por fin, lograron encontrar a su hija.

Carmina regresó a la sala.

- Temo los sonidos del bosque.

Sus pulgares coincidieron.

- Puedes decirme que ha ocurrido - Le preguntó Claudia -.

- Me he visto, tenía seis años, estaba muy asustada y me abracé, me protegí y los sonidos del bosque dejaron de atemorizar mi alma.

A Carmina le encantaba pasear por el bosque, pero al mínimo crujido de ramas y hojas secas, su cuerpo se paralizaba, se le aceleraba el corazón y su respiración se entrecortaba, le provocaban sudores fríos y su tensión se disparaba.

Ahora, cuando paseaba entre la naturaleza y sus pies pisaban algo que provocara aquel sonido que antaño la perturbó, sentía el calor de un abrazo, de alguien tan cercano como ella misma, el temor no se hacia presente, podía continuar su agradable camino, con tranquilidad y llena de paz.


Fin

"Este microrrelato está inspirado en hechos reales. La terapia es una biodescodificación a través de la kinesiología con meditación profunda"

Gracias, mami.


20 comentarios:

  1. Qué interesante, Edgar! Como relato despierta la curiosidad y nos mantiene espectantes. Como realidad es sencillamente maravilloso.

    Creo que no hay nada más gratificante que superar miedos fuertemente enraizados en nuestro interior que empeoran nuestra calidad de vida. Y para el que nos ayuda, además de un reto profesional, debe ser una fuente de satisfacción. Me encantó, muy bueno!!

    Un fuerte abrazo, compi de letras!!

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    1. ¡Muchas gracias, Julia! Me alegra que haya despertado en ti curiosidad y te haya mantenido expectante. Es una maravillosa realidad.
      Hoy es posible superar esos miedos enraizados, más allá de la psicoterapia y los fármacos, un nuevo mundo de posibilidades se abre con este tipo de terapias energéticas y regresivas, con ellas podemos incluso superar problemas actuales que provienen de generaciones pasadas.
      Un fuerte abrazo, compi de letras!!

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  2. Precioso relato, intrigante, saber más de esa terapia de la que hablas. Muy bonito, lo expresas realmente bien para entender como perder esos miedos que se nos quedan dentro y no conseguimos sacarlos. Un besillo compi.

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    1. ¡Muchas gracias, María! Es intrigante y conocerlo es increíble, parece mentira, como todo aquello que no hemos asumido aún como real.
      Gracias por tu positiva valoración.
      ¡Un besillo, compi! ;)

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  3. Qué interesante... Tener miedo al bosque para mi es como tener miedo a nuestra naturaleza animal. El bosque debe ser amado, sea de la forma que sea.
    Me has hecho pensar, Edgar.
    Abrazos

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    1. ¡Gracias, Mar! Me alegra que te haya parecido interesante. Sin duda, temer el entorno natural es sufrir una perdida de nuestra parte animal.
      El bosque amado es una fuente de vida, paz y armonía para nuestro cuerpo, mente y alma.
      Me alegra que el texto te invitara a la reflexión.
      ¡Abrazos!

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  4. interesantísimo relato y su contenido. Realmente cualquier miedo es una atadura, y temer la naturaleza, nuestra propia alma aún lo es más. Terápias nuevas y que por fin se están abriendo paso, por fin!!! una abraçada company!!!

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    1. ¡Muchas gracias, Jordi! Me alegra que te haya parecido interesante. Los miedos bloquean y la naturaleza es imprescindible para el ser humano, grave problema temer a esta. Sí, terapias espléndidas que se dan a conocer cada día un poco más.
      ¡Una Abraçada Company!

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  5. Este relato maravilloso! como siempre tú contando de forma tal que sumerges al lector en tu propias vivencias y letras,te ha quedado super! además la temática interesante, yo personalmente he pasado por algunas terapias:P algunas me han funcionado otras muy poco...tenía ataques de pánico,ya lo he superado muy bien y las pocas y últimas veces he sabido como enfrentarlo...no gusto tampoco de los reptiles y sobre todo serpientes me descontrolaban bastante,cosa que tambien controlo un poquitin más! XD...la mente de el ser humano es una maravillosa obra de arte! sin duda alguna.
    chocobesitos!!

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    1. ¡Para maravilloso, tu comentario, Ady! ¡Muchas gracias! Me halaga tu positiva valoración y tus bellas palabras.
      Me alegra que hayas superado ciertos temores, algunas terapias son efectivas, pero creo que es uno mismo quien debe poner todo de su parte para que realmente funcionen. También creo que la mente del ser humano es una obra de arte, ahora nos toca darle un buen uso y pulirla para su inevitable evolución.
      ¡Besos ChocoCompañera! ;)

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  6. Una terapia excelente para superar los miedos. La estructura del relato está muy bien; mezclas la terapia con el pasado, en el que se revela el origen de su miedo, y luego la solución llega a modo de abrazo. Una cálida y bella experiencia la de leer este relato.
    Un abrazo,Amigo de Letras.

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    1. ¡Gracias, Ricardo! Para excelentes tus comentarios que tan bien dibujan la línea argumental de mis textos. Me alegra que te haya parecido una cálida y bella experiencia, para mi lo ha sido leer tu valoración.
      ¡Un abrazo, Amigo de Letras!

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  7. Edgar, me ha parecido muy interesante.

    Los miedos son irracionales y como tales pueden aparecer delante de cualquier cosa. Retraerse al momento en que aparecieron es una manera muy adecuada de conseguir superarlos.
    Excelentemente descrito, me ha gustado mucho como vuelves al origen del miedo y cómo se va ayudando a superarlo. En Programación Neurolinguística se utilizan anclajes para superar estos bloqueos y miedos

    El relato desprende una gran ternura.

    Excelentemente descrito.
    Un abrazo

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  8. ¡Muchas gracias Conxita!
    Me alegra que te haya parecido interesante.
    En efecto, son irracionales por eso se les debe dar una solución emocional en su misma raiz. La PNL es otra de las terapias que ahondan el "yo" bajo las corazas para reprogramar la psíque del aquí y el ahora, junto al Gestalt y otras terapias como la biodescodificación, hoy día podemos solventar muchos problemas sin necesidad de otras terapias más agresivas. ( No soy experto en ninguno de estos temas, solo leo y me informo por interés personal, así que es posible que no haya definido bien según qué).
    Muchas gracias por tu positiva valoración.
    ¡Abrazos, compañera! ;)

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  9. Original microrrelato. Es hipnótico, una vez que empiezas no puedes dejar de leer para saber que pasa.
    La superación de sus miedos en esta unión con ella misma. Un final muy interesante.
    ¡Muy bueno, amigo de las letras!
    Un abrazo, Edgar.

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    1. ¡Muchas gracias, Federico! Me halaga que te haya parecido original e hipnótico. Eso es, la superación de un miedo por la unión con uno mismo.
      ¡Abrazo grande, Amigo de las Letras!

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  10. Me ha resultado sofocante. Me sentía como la protagonista, agobiado ante la amenazante presencia del bosque. Un trabajo muy logrado, Edgar.

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    1. ¡Muchas gracias, Alejandro! Me halaga que el texto te haya hecho sentir la intensidad de la experiencia de la protagonista. Gracias por creer que es un trabajo logrado.
      ¡Saludos, compañero!

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  11. Muy bueno Edgar! Ataques de pánico. Antes hacía montañismo y en Picos de Europa, en alturas importantes en caliza, a veces había neveros. En uno de ellos me quedé en mitad de uno así, de la forma en que describiste a la niña con los sofocos. A mí no me abrazó nadie, ojalá hubiera sido así. Nuestros miedos son la hostia. No hay peor cosa que no vencer un miedo :) Me encantó. Un abrazo, amigo!
    P.D.: Me pongo al día rápido que estoy sin apenas señal

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    1. ¡Muchas gracias, Ana! Ojalá alguien te hubiera abrazado en aquel angustiante momento, esos ataques de pánico son horribles.
      Me alegra que te haya gustado.
      Pd: Ponte las pilas, jajajjaa... ¡Abrazos, Ana!

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