jueves, 27 de julio de 2017

Rutina Perfecta

En el zenit de la rutina me hallaba, en la búsqueda de la perfección de todos y cada uno de los detalles que conmemoraban cada uno de mis días. Secuencia tras secuencia, plano tras plano, con los ojos anclados en cada fotograma, como objetivos de una realidad constructiva e imperecedera.

Aquella tarde rompí con mi perfecta rutina y me fui a pescar.

Sentado al borde de un acantilado, lancé el invisible hilo de mi imaginaria caña, con la esperanza de pescar alguna idea. En breve algo muy grande empezó a tirar de mí, mar adentro. La caña se partió en dos y caí hacia atrás, dándome un buen trompazo en la sien. Vi las estrellas, y me aferré con fuerza a una de ellas.

En ese instante encontré la anhelada inspiración.

Continúo con mi rutina, disfrutando de una gradual mejora, pero de vez en cuando rompo con ella, me lanzo al mar, y con mis propias manos agarro alguna buena idea con la que satisfacer mi creatividad.

Un mar de letras al que he regresado no solo por necesidad,  si no por puro gozo.








8 comentarios:

  1. Edgar, un relato perfecto, introspección en estado puro, esperanza para quienes se ahogan en la realidad y un espejo para los cazadores de ideas.

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    1. César, un comentario perfecto, jajaja, es más, mejor que el propio relato.
      Muchas gracias.
      Abrazo, Compañero de Celda.

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  2. Sí, ese mar de letras y la constante relación alejamiento/cercanía que terminamos teniendo con él. Unas veces lo necesitamos como el aire, y otras...lo deseamos bien lejos una temporada por saturación. Buen micro reflexivo, sigue lanzando esas cañas imaginarias y pescando por placer :)

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    1. Cierto, amigo.
      Un mar en el que bañarse cuando mente y cuerpo lo necesitan, cuando apetece, por puro gozo.
      Muchas gracias, José Carlos.
      ¡Abrazo, Compañero de Celda! ;)

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  3. Un genial micro-reflexivo, Edgar.
    A veces la rutina nos paraliza, relaja e impide que hagamos aquello que tanto necesitamos, no se encuentra una razón lógica para ello. Solo tiempo. Pero una vez paras y sales de allí, siempre, siempre, terminas por volver a ese punto que uno tanto ansía, necesita y da alma.

    Besos y feliz regreso, compi! :)

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    1. Tú lo has dicho, y no se me ocurre mejor manera de expresarlo.
      Muchas gracias, Irene.
      ¡Besos, Compi! ;)

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  4. Con tu permiso, voy a ir a pescar por ahí.
    Saludos.

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    1. Seguro que pescas algo bueno, máquina.
      ¡Abrazo!

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