jueves, 27 de julio de 2017

Rutina Perfecta

En el zenit de la rutina me hallaba, en la búsqueda de la perfección de todos y cada uno de los detalles que conmemoraban cada uno de mis días. Secuencia tras secuencia, plano tras plano, con los ojos anclados en cada fotograma, como objetivos de una realidad constructiva e imperecedera.

Aquella tarde rompí con mi perfecta rutina y me fui a pescar.

Sentado al borde de un acantilado, lancé el invisible hilo de mi imaginaria caña, con la esperanza de pescar alguna idea. En breve algo muy grande empezó a tirar de mí, mar adentro. La caña se partió en dos y caí hacia atrás, dándome un buen trompazo en la sien. Vi las estrellas, y me aferré con fuerza a una de ellas.

En ese instante encontré la anhelada inspiración.

Continúo con mi rutina, disfrutando de una gradual mejora, pero de vez en cuando rompo con ella, me lanzo al mar, y con mis propias manos agarro alguna buena idea con la que satisfacer mi creatividad.

Un mar de letras al que he regresado no solo por necesidad,  si no por puro gozo.