domingo, 12 de julio de 2015

Dulce Nombre "Parte 6"

Fausto fue a visitar a su hija al correccional de menores.

- Sofía, hija mía.

Ella no contestó. Su rostro no era el de una niña, no era dulce ni respondía a ningún nombre. Era una mujer quebrada por la enfermedad, por la maldad y por un secreto oculto.

***

Entre las pertenencias de Sofía, las cuales fueron entregadas a su familia, había una llave plateada.

El detective Hernández halló un gran baúl escondido tras la ropa de su hija, en el armario de su habitación.

La llave plateada abría aquel enorme cofre.

Allí estaba la máquina de escribir de Sanz. Un disfraz de gata, de licra negra. Una cajita llena de pequeñas cañas de bambú y notas recortadas con el maldito texto;

"Mi nombre es Dulce Nombre".

Un pequeño frasco de LSD. Lo reconoció, era suyo. Creía que no se habría movido de una caja que guardaba en un altillo de su habitación. Aquel potente alucinógeno los había sumido a él y a su mujer, tantas veces, en su juventud, cuando no tenían hijos, en intensos estados de éxtasis.

Una sola gota los transportaba al país de las maravillas, un exceso de aquel brebaje podía ser mortal.

Fausto se puso en pie y observó el estante, la pequeña biblioteca de su hija. Casi todo eran libros de misterio y de terror.

"El Asesino de Escritores", "Feliz Cumpleaños", "Rojo Infierno", "La Indigesta Fantasía de Damián", "El Caserón", "Familia"... Hernández los ojeó.

En ellos ocurrían terribles asesinatos, cortes, amputaciones... Y secretos terribles de familias quebradas, misterios sin resolver y locura.

Se sentó sobre la cama de su hija y se maldijo.

Notó algo duro bajo el colchón. Era el diario de su hija. Escritos, con letras escarlatas, los pensamientos y recuerdos de una joven atormentada.

***

Diez años atrás, Claudia entraba en casa de su suegra. No contestaba al teléfono. Ella tenía las llaves, iba a ayudarla con las tareas del hogar.

La encontró tendida en el suelo, con la soga alrededor del cuello. La cuerda se había partido.

Sobre la mesa del comedor había una nota.

"Yo ahogué a Ana. Me quedé a solas con las niñas. Tuve una crisis. Ana gritaba y hundí su cuerpo en el agua. Sofía lloraba. "Has sido tú" le grité. Dulce Nombre, has sido tú, Dulce Nombre, has sido tú... Dulce Nombre". Regresé de aquel abismo en el que me encontraba. Por un tiempo no recordé nada. Desperté en el hospital. Más tarde empecé a recordar lo que ocurrió aquel día en la piscina. 
Entendí lo que había hecho, no puedo vivir con ello. Maté a mi nieta, mi Ana. Conduje a Sofía a la oscuridad. Lo veo en sus ojos. Siento mucho lo que pasó y debo morir, familia."

***

Fausto odiaba en lo que se había convertido y lo que representaba. Una voz interior lo indujo a ser detective de homicidios. Una corazonada emocional le susurraba una verdad que permanecía oculta y lo atormentaba. Siempre había sabido, en el fondo de su ser, que la muerte de su hija Ana no había sido un accidente y necesitaba encontrar al culpable.

***

Claudia quemó su odio y aquella carta. La confesión de la madre de su marido. No quería dañar a nadie con la verdad, pensó que ya estaban sufriendo lo impensable por la muerte de Ana y esa decisión fue el peor daño que podía recaer sobre su familia. El fuego destruyó la verdad y la tristeza se incrustó en su alma, por siempre jamás.

***

Las últimas palabras que leyó Fausto en el diario de Sofía fueron las siguientes:

Mi madre me ha explicado el origen de mi falso nombre, ahora sé quien soy y el porqué.

También sé quien no soy... 


Mi nombre jamás fue Dulce Nombre.






The Doors





14 comentarios:

  1. ¡Valep! Creo que lo he entendido... Lo que no estoy tan segura es de que pueda explicarlo ;)
    Pero, para mí, la clave está en esta frase que grita la Abuela:
    "Has sido tú" le grité. Dulce Nombre, has sido tú, Dulce Nombre, has sido tú... Dulce Nombre"
    "Eres tú", refiriéndose a sí misma, hablando consigo misma, pero como si fueran dos distintas. Un "Eres tú" que Sofía interpretó que se refería a Ella, que Ella había matado a su propia Hermana... Asumiendo ser Dulce Nombre, conducida a serlo por la Oscuridad del Oscuro Pasajero de su Abuela, que también se convirtió en el suyo... Algo así, ¿no?
    ¡Aiix! ¡Me encanta! ¡Me encanta la forma que tienes de enredarnos la Cabeza! Bueno, al menos, a mí, me la sueles enredar mucho ;)
    ¡Besines, Hermano de Letras! ^^

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    1. PD: Adiós a la Posesión Abuelil... xDDDD

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    2. PD2: Me encanta el detalle de que hayas incluido cierto Títulos de Obras de un Autor que No Conozco ;P ¡Ese detalle mola un puñado!

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    3. Lo has entendido y explicado perfectamente. Colorín colorado, este cuento se ha acabado...
      Me alegra que te haya gustado y haberte enredado un poquitín.
      Echaré de menos a este personaje, quizás lo rescate algún día...
      Muchas gracias, Campanilla.
      ¡Abrazo Feroz, Hermana Letril! ;)

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  2. Los libros son de Edgar K. Yera, ¿no? Jijiji. Me ha encantado. Jamás habría pensado que fuera la abuela la culpable de todo. Genial, me ha gustado mucho. Un besillo Hermano de Letras.

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    1. Seeee, me tirado el pegote! Iba a poner títulos de las novelas y películas que me habían inspirado para crear el personaj, pero me dije...¡Que leches! ¡Autopublicity de mis relatos!
      La abuela es la causa del origen de la maldad de Sofía.
      Me alegra que te haya gustado y que te resultara inesperado.
      ¡Muchas gracias y un gran abrazo, Hermana de Letras! ;)

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  3. Hemos llegado al final, y con ello se revela el secreto oculto. Un secreto que solo la madre y la abuela sabían, y secreto que nació en un inoportuno momento en el que Sofia, una niña, se encontraba delante, provocando en ella una especia de trauma que le afectó transformando, sacando a la superficie ese oscuro lado que todos tenemos muy profundo. Vivir aquella escena en la que su abuela asesinaba a su hermana y oír aquellas palabras acusadoras, alimentaron la oscuridad y convirtieron a Sofia en alguien que no era. Lo que sufre la chica podía ser una especie de posesión, muy original e imaginativa. Finalmente nos compadecemos de ella, pues esta no tenia culpa de sus actos. Hasta que no se dio cuenta cuando se lo contó su madre, no se percató de quién era, y llena de rabia y dolor, trató de asesinar a la abuela; ¿no se le habría quedado algo de esa perversidad después de todo?
    Un relato con el que has sabido llevar el misterio, el secreto, oculto hasta el final, y haciéndonos obsesionarnos con ese nombre como lo estaba la propia protagonista, mezclando pasado, presente, vida profesional y vida personal.
    Un abrazo, Compañero de Palabras.

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    1. Valoro muchísimo tu gran análisis del texto. Es perfecto. Es un placer leer una deconstrucción tan exhaustiva del relato.
      La abuela ahoga a Ana y se culpa a sí misma frente a Sofía diciéndole "Has sido tú Dulce Nombre", estos hechos son causa de un trauma para Sofía. Pero además está el tema de que la abuela ahoga a la niña porque tiene una enfermedad, en la nota dice "Tuve una crisis... Luego regresé de aquel abismo..." esa enfermedad también la tiene Sofía. Es esa mezcla explosiva la que hace que por un lado crea ser Dulce Nombre y por otro, cometa esos asesinatos. En el quinto capítulo, Sofía escribe en su diario "Cuando estoy con alguien y siento que me ahogo, no puedo respirar, luego esa persona ha muerto y mis sentimientos ocultos beben de su sangre. Olvido la realidad."... Ella también padece esas crisis ultra violentas.
      Muchas gracias, Ricardo.
      ¡Abrazo, Compañero de Palabras!

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  4. Aclarador este final. Reconozco que me encontraba perdido en capítulos anteriores. Extremadamente interesado, pero mis conjeturas no me conducian a ninguna solución. En breves parrafos de este capítulo has dado sentido a toda la obra.
    Magistral.
    Un abrazo

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    1. ¡Muchísimas gracias, Oscar! Por tu gran valoración e interés por el relato.
      ¡Un gran abrazo, compañero!

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  5. Los secretos han salido a la luz. Por fin. Por fin descansaremos en paz. Brillante historia.
    Un abrazo.

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    1. Sí señor, la verdad ya es de todos, hemos dejado de ser testigos mudos. A descansar en paz se ha dicho.
      ¡Muchas gracias, compañero!
      Abrazo, Josep Mª.

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  6. Oh! En ningún momento pensé que no hubiera sido ella quien mato a Ana! Al final da penilla y todo, la pobre estaba traumatizada.
    Has mantenido el misterio hasta el final, genial!!
    Abrazos!!

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    1. Pues me alegra saber que no lo imaginaste, la sorpresa es gratificante.
      Sí, yo también siento cierta pena por ella, pero aún más por sus víctimas y familiares de estos, la enfermedad y la maldad ha salpicado demasiado lejos y a demasiadas personas inocentes.
      Me alegra saber que he mantenido el misterio hasta el final...¡Muchas gracias, Flora!
      Abrazos, Compañera!!! ;)

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