sábado, 10 de octubre de 2015

Amanda Porter "Capítulo 2"

Miércoles, 25 de Febrero del 2015, 7:00h

Sonó el despertador del móvil de Susan, con el tema "You are beautiful" de Christina Aguilera. Su padre la llevaría al instituto "Joaquin Blume" donde cursaba el primer año de bachillerato artístico.

Antes de entrar en clase le envió un whatssapp a su madre, felicitándola por su cumpleaños, la coletilla del mensaje, un emoticono lanzando un beso en forma de corazón, sería el gesto más afectuoso que recibiría de ella en todo el día. Aquello ya significaba algo para Amanda, un símbolo qué, a pesar de su carácter apático, mostraba que aún la quería.

Las palabras de la tutora de "Ciencias para el mundo contemporáneo" se amontonaban en un sin sentido en la cabeza de Susan, dispersa, flotando en una nube grisácea, donde el desamor era el gobernador de sus calamidades.

La niebla que embotaba la mente de la joven empezó a tomar un cáliz más colorido, pequeñas motas salpicaban de un rojo intenso sus neuronas, trazos de azul celeste rayaban los lunares granates, se dibujaba un mar de verdes y naranjas bajo sus párpados, un cuadro abstracto digno de Pollock que hablaba por sí solo. Susan no quería estar donde se hallaba y ese lugar era su propio cuerpo.

Susan se acercó a Lisa y posó una mano en su hombro, esta se giró, volteando su larga y negra melena, contoneó las caderas e inclinó ligeramente la cabeza, abrió sus ojos lo más que pudo y disparó una rencorosa mirada que impactó en el pecho de su compañera.

- Lo siento, Lisa.

Lisa le dio la espalda a Susan y caminó deprisa hacia el aula.

Durante la siguiente clase, Susan no dejó de observar a su último amor abandonado. Pensaba en lo bien que lo habían pasado la anterior tarde y no dejaba de preguntarse por qué tras llegar al orgasmo, tras aquel amargo cigarrillo, cortó con ella. La deseaba y ahora se sentía arrepentida, no quería hacerle daño alguno pero tampoco pretendía retomar la relación.

La joven realizaba una espiral perfecta en su cuaderno de dibujo artístico, sufriendo por el momento en el que tuviera que repasarla con el rotring, temía qué, como tantas otras veces, se le corriera la tinta y creara un manchón imborrable en su obra.

Se imaginó corriendo por un laberinto, atrapada en su espiral. No terminaba jamás, no tenía fin, el centro parecía estar cada vez más lejos. Ella no dejaba de dar vueltas y más vueltas, las paredes del recorrido se estrechaban y en el instante que tuvo que andar de costado para poder pasar por los curvados pasillos de la laberíntica e interminable espiral, el cielo empezó a caer sobre ella, hasta golpearle en el cráneo.

- ¡Susan, despierta! - Le gritó la maestra tras sacudirle con el libro de ilustraciones geométricas en la cabeza -.

Los ojos de Susan estaban completamente abiertos mas restaba inmersa de nuevo en una de sus peculiares ensoñaciones.

A las dos llegaba a su fin la hora de escuela, debía coger el autobús para ir a comer a casa de su abuela.

A la salida intentó volver a hablar con Lisa, esta vez pudo mantener una breve conversación con ella.

- Me gustas, Lisa, pero no quería comprometerme.

- Eres estúpida. yo tampoco quiero ese tipo de relación con nadie. No estoy enfadada por qué cortaras conmigo, lo estoy por qué te creíste en el derecho de cortar conmigo. Tu y yo no hemos sido novias en ningún momento, solo estábamos pasándolo bien.

- ¿Quieres que volvamos a quedar?

- Quizás... No lo sé. También quedo con algún chico, lo sabes. No salgo con nadie, tan solo disfruto todo lo que puedo del sexo. 

- Yo también disfruto contigo y quiero que repitamos.

- Deberías probar con un hombre alguna vez.

- Ya te dije qué no. Me dan asco los tíos, no quiero saber nada de ellos y aún menos acostarme con uno. Me repugnan.

- Estás fatal, Susan. No tienes ni un solo amigo, dime ¿Que te han hecho?

- Nada. Son todos imbéciles, no tienen cerebro.

- Ja, ja, ja. En eso tienes razón, Susan. Me haces reír, lo paso bien contigo. Quizá sí que podríamos volver a quedar.

- ¿Quedar para qué? - Le preguntó Susan con picarona sonrisa -.

- Para follar, claro. - Sentenció divertida su amiga -.

* * *

Al llegar a casa de su abuela, Margarett, Amanda ya se preparaba para llevar de nuevo al colegio a Samuel. No celebraron allí el cumpleaños de su madre. La felicitó en persona y ya no se volvió a hablar mas sobre el tema. Samuel le había regalado una postal en forma de corazón que había hecho el mismo en la escuela.

Susan se quedó a solas con su abuela, tras marchar Amanda con Samuel. Tenía las tardes libres, se quedaba un buen rato en casa de Margarett antes de irse al gimnasio, a casa o algún otro lugar con alguna de sus amigas.

La abuela se puso detrás de su nieta y posó ambas manos en sus hombros.

- ¿Qué tal, mi niña? ¿Como te ha ido en el instituto?

- Bien, abuela. Como siempre.

Susan se entendía con su abuela mejor que con sus padres. Hablaba con ella con mayor fluidez, se sentía a gusto y relajada.

- Explícame más, cariño.

- Sí, abuela. He reñido con una amiga, pero luego hemos hecho las paces.

- Una de tus "amigas".

- Sí, abuela. Una de ellas.

* * *

Amanda trabajaba en un artículo sobre los nuevos fichajes de los New York Jets. Clarice Hellington la observaba desde el otro lado de la cristalera del despacho de edición, atenta a sus gestos y expresiones faciales, analizando cada movimiento de su compañera. Peter Mitch entregaba su recién acabado trabajo a su suegro, Tadeo Michaels. El resto del equipo del "New Post Seattle" restaba inmerso en sus quehaceres de elaboración escrita, noticias políticas y sociales, entretenimiento y deportes, anuncios clasificados...

Amanda abrió el primer cajón de su mesa de trabajo, admiró la portada del libro en reposo y en espera de ser abierto y desvelar los secretos del hijo del "Halcón Ciego". Rememoró el instante en el que llegó a sus manos.

La noche anterior, al borde de su cama, George Sellington sacó una bolsa escondida a sus pies.

- Feliz cumpleaños, cariño.

Amanda quitó el celo con meticulosidad del envoltorio. Allí estaba la tercera entrega de su amada saga literaria. Se besaron e hicieron el amor, fue breve pero intenso aquel momento en el que fundir sus pieles e intercambiar flujos de pasión anhelados volvió a ser excusa de unión entre la pareja, un pegamento qué, aunque en pocas y contadas ocasiones, a lo largo de meses de sequía, mantenía unida aquella relación tan distante y apática que se consumía lentamente en el tiempo conyugal.

Clarice Hellington tomó nota de aquella extraña expresión en el rostro de su "amiga". Una mirada voladora y una media sonrisa que sugerían el anclaje en algo bello pero apenas alcanzable. Un mero instante de fortuita felicidad que se desvanecía tan rápido como se cerraba aquel cajón. No tardaría, Clarice, en cuanto Amanda fue al servicio, para averiguar que contenía aquel escondite para que su compañera se revelase levemente feliz y distraída de su apesadumbrada rutina.

Amanda entró en el labavo de señoras, tras ella entró disimuladamente Clarice y cerró el pestillo, se lanzó a sus brazos con lágrimas en los ojos y gimoteando un incomprensible galimatías. Clarice le bañó el pecho a Amanda, la sentó sobre la tapa del váter, abrió sus piernas y posó su trasero sobre su regazo. Se quitó las gafas empañadas y empezó a pasear la lengua por sus labios. Amanda agarró los muslos de su compañera, le levantó la falda del vestido, la puso de espaldas y le agarró las tetas, empezó a masajearlas con una mano, introduciendo los dedos por el resquicio de la camisa, abrió dos botones y pellizcó sus pezones. Bajó una mano a su entrepierna, la coló por debajo del vestido, por debajo de sus bragas y masturbó con brío a su "amiga", hasta que esta explosionó en un largo e intenso orgasmo, mojando por completo la mano pecadora de Amanda.


* * *

Jueves, 26 de Febrero del 2015, 6:20h

Amanda detuvo el despertador. Jamás había soñado algo así. Un sueño erótico con otra mujer. Interpretaciones maliciosas sobre su "amiga", Clarice. Soñar con falsos recuerdos. Aún esperaba que su marido le regalara el libro qué, el día anterior, pensó que le estaba comprando en aquella librería. Solo la felicitó antes de quitarse los calcetines al borde de la cama y cubrirse con el edredón.

Con las manos aferradas al volante y la radio a todo volumen, con insoportable dolor en sus muñecas, Amanda Porter se dirigía al trabajo. Le cantaba al salpicadero "It's not just my love".

Peter Mitch jadeaba sobre las gafas de Clarice Hellington...

- Estás preciosa con esa falda, cariño.

- ¿No tienes nada mejor que hacer, Peter?

- ¿Mejor que gozar de tu belleza, pequeña?

La agarró por la cintura, justo en el instante en el que Amanda entró en la sala cafetería...

- Hola.

- Hey, Amanda. - Peter soltó a Clarice y sonrió a su compañera- . ¿Un café?

- Sí - dijo Amanda con incriminatoria mirada -.

Clarice miraba con ojos de cordero degollado a su amiga. Salió volando de la sala. Amanda y Peter se quedaron a solas. Ella se acercó a él y se plantó frente a su tiesa figura.

- Deja de molestar a Clarice, Peter.

- ¿Perdona?

- Ella es una cría, no puede darte lo que podría darte una mujer como yo.

- Eh... ¿Perdona?

- ¿Te gustaría saber lo que yo podría ofrecerte? - Preguntó lascivamente, Amanda, mientras se desabrochaba el primer botón de la camisa-.

- Sí - titubeó, Peter- . Me gustaría saberlo.

- Pues, esta tarde, aquí. A las ocho y media, cuando no quede un alma... Lo sabrás.



Continuará...















16 comentarios:

  1. Que hot este capítulo!!!! Y que tal Amanda, muy bueno en espera del desenlace. Saludos!!

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    1. ¡Sí que es hot, seeee!
      ¡Muchas gracias, Ana!
      Pronto más... ¡Abrazo!

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  2. Uy uy, con Amanda. No sé yo por donde van a ir estos caminos, viniendo de ti, me temo lo peor. Jejeje.
    Un besillo Hermano de Letras.

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    1. jajajaja.. Sí, tiene cierto peligro esta Amanda... ¡Teme lo peor, prepárate para lo mejor!
      ¡Muchas gracias, María! ¡Besillos, Hermana de Letras! ;)

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  3. Por un momento he pensado que Amanda realmente estaba liada con su compañera jaja. Y aunque se ha insinuado al "acosador" de la oficina, no me termino de creer que realmente le de sexo cuando vuelvan a verse jaja. Es una ironía que la hija de Amanda sea lesbiana y cariñosa con las chicas, y tan poco cariñosa con su madre, pero bueno, sus motivos tendrá supongo. ¡Un saludo!

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    1. Haces bien en no terminarte de creer a Amanda, de hecho... Ya puedes dudar cuanto quieras sobre estos personajes... Hay mucho por descubrir de ellos...
      Tendrá sus motivos...
      ¡Muchas gracias, J.C.! ¡Abrazo, Compañero!

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  4. Qué capítulo Edgar, entre sueños y realidades... ¡Genial!
    Ahora a esperar que pasa y de qué es capaz, ¿será un castigo? o quizás ¿su regalo de cumpleaños?

    ¡Un abrazo enorme compañero! ;)

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    1. ¡Muchas gracias, Irene!
      Pronto sabremos de que se trata en realidad...
      ¡Abrazo enorme, Compañera! ;)

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  5. Pensé que este capítulo era una oda al lesbianismo, pero la parte más hot fue un sueño. Muy bien narradito por cierto XP. Que Amanda EH!! Le mostrará lo que puede ofrecerle a Mitch? La verdad no creó que sea lo que él espera. Genial capítulo, muero por más. Besote compa!

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    1. No es una oda, pero hay lesbianismo y momentos "hots"...
      Me alegra que te parezca que está bien narrado, un honor.
      ¡Pronto más! ¡Muchas gracias y un fuerte abrazo, Mendielita! ;)

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  6. Si todos los sueños significan algo necesariamente, creo que el de Amanda traerá cola jajajjaa. En este caso parece que de tal astilla, tal palo, ji, ji.

    Me encanta leerte en otros registros, Edgar, me sorprendes gratamente siempre!! Muy buena esa forma de acercarnos a la psicología de los personajes, a mí me resulta apasionante :)

    Ya estoy deseando que publiques una nueva entrega!!

    Un abrazo enorme y felliz lunes, querido compañero!!

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    1. Procuro que los sueños contengan ciertas pistas y psicología de los personajes, pero no todo será crucial en la trama...
      Esta novela tendrá varios registros, el principal es el suspense, pero habrá "hot", "blood" and "love"... Descuida...
      ¡Pronto más!
      ¡Muchas gracias, Julia! ¡Abrazo enorme, querida compañera! ;)

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  7. Cómo se está precocinando la novela, en ascuas me dejas. Además, se nos está espabilando Amanda a un ritmo de vértigo, jeje.
    Un abrazo.

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    1. Me alegra haberte dejado en ascuas. Ahora el horno de la novela está bastante frío, otros proyectos en marcha. Amanda está espabilando, ahora me toca espabilar a mí...
      ¡Muchas gracias, Soledad! ¡Abrazo! ;)

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  8. Peligro, peligro, la alarma está al rojo vivo... Esta Amanda cada vez más enigmática. ¿Qué tiene pensado para Peter? ¿Será lo aparentemente evidente? O ¿será algo más oscuro y siniestro? ¿Adónde nos quieres llevar con estos personajes, y sobre todo, con Amanda Porter, Edgar? ¿Qué se cuece en tu mente? Poco a poco lo iremos descubriendo.
    Un capítulo que hace de la novela un escrito muy original, por el tema de la homosexualidad, y más aún al ser mujeres, en pocas obras se ve esto. Tensión sexual casi palpable en el capítulo 2 de Amanda Porter, y otra tensión más indefinida que se va hinchando cada vez más hasta que explote... pero ¿de qué modo explotará?
    Hemos conocido un poco más a Susan y a la abuela ligeramente, una mujer que a pesar de la edad, acepta la homosexualidad de su nieta.
    Narración lenta en el sentido de que la trama se va desarrollando poco a poco mediante la presentación de personajes, pero para nada tediosa; todo lo contrario, ritmo ágil con la utilización de frases y párrafos cortos, y lectura amena.
    Abrazo, Compañero Celdíaco, jaja.

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    1. Desde luego, en los últimos capítulos, más bien rápido que poco a poco, se irá descubriendo gran parte del pastel, y es que como te comenté, está novela se me ha escurrido un tanto de entre las manos, empezando lentamente con la trama y la profundidad de los personajes y revelando en pocas palabras y frenética acción los siguientes pasos.
      Me alegra que haya sido plato de tu gusto, sobretodo por el modo de ser cocinado... Espero que no se te atragante lo que viene a continuación...
      Muchas gracias, Ricardo.
      Abrazo, Compañero Celdíaco, jajajaja

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