martes, 2 de junio de 2015

En Desacuerdo "Capítulo Cuarto"

CAPÍTULO IV

¿Indefectiblemente? Otra vez me haces coger el diccionario... ¡Ay! Mi querida compañera.

¡Julia! ¡Pero qué! Lo único que he hecho ha sido darle fuerza a la trama, es un claro incentivo el cambio de registro, he añadido un poco de chicha ¡Vamos!...

Sí, dijiste "ventajosos divorcios" no "ventajosos enviudamientos", pero... ¿Que quieres que te diga?
Algo así no lo tendría en cuenta el lector. Es un arreglo que le da intensidad a la historia. 


No voy a seguir por donde lo has dejado, no. Continuaré el hilo por donde lo dejé yo, creo que es lo más sensato.

¿Incorregible yo? Pues bien que has corregido todo lo que he escrito.

Pero, tranquilos estimados lectores, ahora sabréis lo que realmente ocurrió en la Mansión Locker.


Andrew, el fantasma de Andrew, ojos brillantes inyectados en maldad.

El mayordomo, el Sr. Kingston se dirigió al gabinete azul y salvaguardó así su cobarde trasero, echó la llave y meditó... " Dios, ten piedad de esta familia, perdona sus pecados, no dejes que nada ni nadie los dañe, por favor... Sobretodo a mi pequeño, el señorito John..."

Una fantasmagórica ventisca abrió las puertas del Salón Bohemia, así llamado, no porque allí sonara continuamente el Bohemian Rhapsody de Queen durante las veinticuatro horas del día, si no porque albergaba una notable colección de exquisitas piezas fabricadas con dicho cristal, evidentemente.

Todos los allí presentes fueron arrastrados al Salón contiguo, empujados por el poderoso viento helado del más allá. 

John agarrado al atril, ambos voltereteaban por el suelo, golpeándose los huesos. Rose apretando con fuerza su Versace de cuero negro. Robert aferrado a la pierna de su madre. La mujer de John y sus gemelas, las tres cogidas de las manos, también se vieron conducidas por la incesante ráfaga al interior de la sala de los mil cristales tallados. Por último, Thomas, ojos de jade y su mamá, abrazados y con los pies por delante. 

Todos acabaron en círculo, desparramados por el parquet, maltrechos y retorcidos de dolor, por los innumerables golpes sufridos con los muebles y los cantos de las puertas, con las uñas resquebrajadas por arañar el suelo y las paredes. 

El fantasma de Andrew sobrevolaba sus cabezas, alzó los brazos, como director de orquesta y comenzó a aplaudir con fuerza, creando un tornado en el centro del Salón Bohemia.

Las piezas de aquel museo se volatilizaron creando un gran estruendo, el polvo de cristal se arremolinó y atacó con saña a todos los familiares.

Las cavernosas risotadas de Andrew abarcaban el lugar, una pesadillesca banda sonora de diabólica festividad ante aquel grotesco escenario. Los cortes se contaban por miles, las ropas descosidas, la carne trinchada, un lago de sangre bajo los pies.

- Ja, ja, ja, ja, ja - Reía el atormentador espíritu - ¡Todos! ¡Todos tenéis las manos manchadas de sangre! ¡Yo soy el dueño de la mansión. ¡Yo soy el único heredero!

Aquellos infelices se observaban las manos ensangrentadas, los gritos y los alaridos se confundían con los silbidos del macabro espectro, cada carcajada propinada por aquel ser de malévola luz del averno era un estridente pitido en los oídos de los allí presentes, todos sentían que pronto reventarían sus tímpanos y bañarían los cuadros de las paredes con sus propios sesos.

Pero, de repente, el fantasma de Andrew desapareció junto a la ventisca y el torbellino de cristal. En un instante todo se sumió en un oscuro y perturbador silencio.

La luz de un foco, procedente del techo del Salón, iluminó a las gemelas, Katya y Griselda, ambas empezaron a palmear sus manos, a jugar al "Cartero respondón".

- Uno, dos, llaman a la puerta - Comenzó, Katya -.

- Tres, cuatro, es el cartero - Prosiguió, Griselda -.

- Cinco, seis, mamá lo manda a la mierda...

- Siete, ocho, el cartero respondón... Vierte gasolina... Enciende una cerilla...

Los ventanales del Salón explotaron, haciendo añicos los cristales y grandes bolas de fuego alcanzaron a las dos pequeñas que empezaron a arder, sus carnes chamuscadas, ese olor a barbacoa inundó la sala y los estremecedores chillidos de las niñas resonaron agudos como el cántico de un cerdo en San Martín, aún así seguían canturreando aquella enfermiza canción del "Cartero 
Respondón" entre grito y alarido.

- Nueve, diez, nos quemamos vivas. - Continuó, Katya- .

- Once y doce, recoge mamá nuestras cenizas. - Concluyó, Griselda- .

Al momento, un montón de polvo gris y restos de brasas aún encendidas, creaban un pequeño cúmulo de muerte junto a trozos de huesos y telas floreadas.

John y su esposa, Marilyn, se echaron al suelo y con las manos bañadas en sangre se restregaron las cenizas por sus rostros llorosos.

- ¡Nuestras niñas! ¡Nuestras pequeñas niñas! - Balbucearon al unísono- .

¡Ah! Perdón, Julia... ¿Que no eran tan niñas? ¿Dos adolescentes que lamentablemente seguían los adictivos pasos de cirugía y quirúrgica estética de su madre? Sí, es cierto..

Entre las cenizas, los huesos y la tela floreada, fluía un humo espeso con aroma a silicona y botox, era realmente apestoso.





Continuará...

Para leer el CAPÍTULO III De Julia C. Pincha AQUÍ

13 comentarios:

  1. No puedo estar en desacuerdo contigo, querido Edgar, aunque ese fuera el trato... ¡¡¡¡es que me encanta tu capítulo!!! (ahora que nadie lee puedo decirlo tranquila). Genial la cancioncilla de las niñas no-tan-niñas, lo mismo que el fantasmagórico estallido de cristales... cada vez que lo leo pienso lo mismo: ¡mola un montón! :)

    Enhorabuena, te ha quedado de muerte (lo pillas? jajajajja)

    Un súper abrazo de martes!!

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    1. Sinceramente, creo que este desacuerdo va a acabar siendo un acuerdo sin precedentes.
      Por un lado estamos en una narrativa discordancia y por otro nos deshacemos en halagos.
      Un delicioso juego entre escritores que ha dado su fruto... Este "bebé literario" al que tu emborrachas de suspense y al que yo sumo en el terror, pobre criatura.
      Solo el lector sabrá como puede acabar esto.
      Gracias, compañera.
      ¡Un fuerte abrazo, Amiga de Letras!

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    2. Pd: ¿De muerte?... Pues no...¡No lo pillo!
      Jajajjajaja :P

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  2. Ay no sé que es lo que me gusta más, si vuestras introducciones al estilo Pimpinela, o la propia historia. Me ha encantado la cancioncilla. Un escalofrío me ha recorrido el cuerpo. Genial. Esperando la próxima entrega. Una brazo compi.

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    1. Las introducciones a lo Pimpinela, sin duda, son lo mejor. El relato siguiente es tan solo una excusa para ese juego a dúo de discordia... Jajajajjaa...
      ¡Muchas gracias, María! Me alegra que te haya gustado la cancioncilla, haberte provocado un escalofrío y que esperes lo próximo.
      ¡Abrazo grande, Compi!

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  3. Me ha encantado este giro fantasmagórico y vengativo. Es como decir vais a heredar una pesadilla que os durará mientras viváis. Buen trabajo por parte de los dos pues cada uno en su estilo habéis retenido la atención del lector.
    Un abrazo

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    1. Me place que te haya encantado el giro. Tal cual, heredan una pesadilla... ¿No sé yo, si por mucho más tiempo?...
      Muchas gracias, Yolanda.
      ¡Un abrazo, Compañera!

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  4. Bueno, bueno, bueno, este capítulo se ha terminado de salir de madre. Brutal y macabramente macabro. Escenas realmente terroríficas de las que nos has hecho testigo. Descripciones como siempre claras y precisas. La escena de las niñas cantando mientras ardían escalofriante, y la canción muy buena. Toda la historia ha dado un giro trepidante y caótico en menos de un segundo. Y esa frase final llena de humor negro tan buena que me ha recordado a Stephen King.
    Es extraño esto que estáis haciendo Julia y tú, y no sé si lo entiendo del todo, pero me gusta y es una nueva experiencia literaria para mí. El caso es que continúa de lo de Julia pero no... en fin, muy extraño... Veremos como acaba esta pobre... bueno, de pobre nada... familia.
    Un abrazo, Amigo de Letras.

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    1. Me alegra que te haya parecido que se sale de madre, brutal y macabramente macabro... :))
      ¡Muchas gracias, Ricardo por tu enorme y positiva valoración, por tu gran comentario! Siempre es un placer.
      En este capítulo continúo por donde lo dejé yo en el segundo, que Julia siga el suyo, no nos hemos puesto de acuerdo...
      ¡Un fuerte abrazo, Amigo de Palabras!



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  5. Por un momento las gemelas me recordaron a las de "El resplandor". Bueno, con lo del bótox y la silicona ya es otra cosa. Muy buen relato contado desde un ángulo más tenebroso que el de Julia, el de ella es más misterioso. Ambos muy buenos.
    Saludos.

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    1. ¡Sí, Alejandra! Es inevitable pensar en las gemelas más famosas de la literatura de terror, yo también las tuve bien presentes mientras las creaba.
      Me alegra que te haya gustado. Sí, Julia anda por el misterio y yo por el terror, conduciendo el relato por caminos distintos.
      ¡Saludos y muchas gracias, Compañera!

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  6. ¿Si este capítulo está repleto de sangre, carne quemada, fantasmas y lágrimas de dolor, por qué tengo esta sonrisa de gilipollas en la cara? ¡Ah claro! Es que los narradores son unos cachondos. :D Hasta aquí me llega el olor a silicona. Ha estado bien, correcto... Muy, muy bien y correctísimo. (El sublime me lo guardo para el final) ¡Bravo Edgar! ...y Julia!

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    1. Jajajajajaja!!! Por que disfrutamos con la ficción del terror, como un chiste oscuro que nos salpica un buen chorro de sangre en el rostro, como quien lanza un pastel en la cara de un payaso. ¡Semos freaks!
      Muchas gracias, Miguel Ángel, me halaga que te parezca correctísimo... Espero no defraudarte con el final, se han creado expectativas...
      ¡Abrazo, Amigo de Letras!

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