sábado, 18 de julio de 2015

La Isla y Yo "Capítulo XIV" (Propósito y Proyección)

He perdido la noción del tiempo, enclaustrado en mi cueva, junto a los duendes y los demonios susurrantes.

Dejé de grabar los días en aquella roca. Gozaba de compañía tras aquella soledad que disfrutaba y se tornó terrible. Teníamos un propósito y olvidamos dejar constancia del paso del tiempo.

La temperatura ha descendido considerablemente. Creo que hace mucho que acabó el verano, incluso diría que ya he vencido el otoño y me encuentro a mediados del invierno.

Ni rastro de Doce. La isla es inmensa.

La balsa está oculta y protegida bajo la tela de su vela, en lo más profundo de mi hogar. Al igual que su tocaya en mi memoria. Mi loca e histérica Eva.

Mi esqueleto deambula por la selva, cubierto por una fina mortaja blanquecina y morada.

Empuño a "Abrelatas", mi navaja... ¿Suiza, Griega?... ¿A caso importa? Es mi salvadora.

Mi cabello es media melena de gruesas rastas, mis barbas son nido de ácaros y en esta tierra, os lo aseguro, no son seres microscópicos, puedo sentirlos corretear entre los pelos. Mis uñas albergan muerte negra, la misma que ha despojado la luz de mi mirada y la ha arrojado a un abismo del que no logro emerger. Hace mucho que tan siquiera lo intento.

Entre mis pertenencias, conservo el botiquín que encontré entre los restos del crucero.

Observo mi rostro, por partes, en un pequeño espejo circular, mis pupilas reflejadas y no hallo signos de alma tras ellas.

El espejito me sirve para encender hogueras, mantengo viva la llama, soy un Prometeo enfermo que busca una razón para no echarse al agua y nadar hasta decir basta y hundirse irremediablemente en el mar. Eso sería una liberación. Estas son la clase de ideas que vienen a mi mente mientras el candor del fuego resplandece en mi rostro.

Yo, López. Escritor ermitaño, morí el día que murió ella. Mi vida, mi amor, mi Eva.

Voy a ver la balsa, la Eva de troncos, mástil y vela... No está.

Paseo confuso hacia la orilla, he decidido naufragar de veras. Despojar a mi cuerpo de esta débil energía que lo habita.

Doce me espera junto a la balsa reconstruida y provista de víveres y de mis pertenencias.

Señala la isla que hay a diez millas y reproduce dos gestos que reconozco en seguida. Su dedo índice apunta al suelo, lo agita, arriba y abajo y luego asiente con la cabeza.

Fuera cual fuera el peligro del que me advirtió, parece haberse disipado con el tiempo estival, ha caído con las hojas caducas del otoño y se lo ha llevado el frescor del invierno.

Doce desea que pongamos rumbo al reino de Lop. Me mira a los ojos y la ilusión regresa a ellos.

Doce me observa y gesticula otra vez...

Ahora, sí.

He arrastrado la balsa a la orilla junto a un propósito y he proyectado a Doce de nuevo, el reflejo de mi alma silenciosa y marchita.

Recuerdo la fiebre y las visiones, cuando peleaba conmigo mismo en esta misma orilla, cuando herí levemente mi cuerpo y profundamente mi esencia.

Dejo atrás al viejo López, al ermitaño enamorado de un pasado vencido. Agarrado con una mano al mástil y empuñando con la otra a "Abrelatas".

A medio camino entre las dos islas admiro el ondear de la bandera, un vestido rojo desgarrado y descolorido por el tiempo, tiempo del que perdí la noción.

Yo soy Lop, soy "Doce"... El título de la novela que deseaba escribir en este crucero qué, para bien o para mal, se ha convertido en mi nueva vida.

Hundo la navaja atada a un largo palo y ensarto un gran pez, lo acerco a mi rostro, lo miro a los ojos y le digo... ¡Dunga, dunga!... Justo antes de clavar mis fauces en su salada carne.

Trago y exclamo al inmenso cielo:

¡Sí sobrecargo, ahora mismo me pongo a cubierto! ¡En cinco minutos!



6 comentarios:

  1. Muy bueno Edgar. un placer leerte. Se sigue jerarquizando la obra. Un abrazo amigo.

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    1. Muchas gracias, Carlos. Está quedando una obra especial.
      Un abrazo, amigo.

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  2. Genial compañero, esta novela esta siendo un grandisimo placer.
    Un fuerte abrazo

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    1. Muchas gracias, Oscar. Lo mismo pienso.
      Fuerte abrazo, compañero.

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  3. Gran capítulo! pensaba que ya no sabría más de mi querido Doce jejeje. Muy bien narrado, muy fluido y gran giro argumental.

    Bravo compañero

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    1. Doce fue una gran aportación de tu parte y está dando mucho juego.
      Gracias, Santiago, por tu positiva valoración.
      Abrazo, compañero.

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