miércoles, 29 de julio de 2015

Misofobia

- Doctor, el paciente está listo.

Envuelto en film transparente para embalar, como un pedazo de carne embutida. Guantes de látex, máscara de gas y botas de montaña de gore tex. Julio Ortega paseaba por las ramblas de la gran ciudad.

Sonó el despertador a las seis treinta y dio un salto de la cama.

El motor de su auto había muerto, misteriosamente. Sin dinero en efectivo para un taxi, sacó un billete de metro con su tarjeta de crédito.

Entre un obeso que emanaba hedor a caliqueño y carajillo de anís y una anciana con halitosis y sudores en la espesura de su vello axilar, Ortega arqueaba.

Julio entró en el vestuario.

Agarró la pastilla de jabón. Mientras el agua caía sobre sus espumosas manos, la pastilla se tornaba negra, el agua se oscurecía, la pica se teñía de una negrura inclasificable, todo el entorno se volvió sombrío y el color de la mugre se adueñó de las córneas de Julio.

Operó con cautela, el paciente no debía correr peligro, la misofobia del Doctor Ortega podía contaminar, a corazón abierto, el alma de otra posible víctima.

Envuelto en film, en la hora más oscura, Julio Ortega paseaba, bisturí en mano.

- Operemos.


Fin


24 comentarios:

  1. Jamás tendré esa fobia. No me lo podría ni imaginar. Y menos con mis hijas. Todo lo que cae al suelo vuelve a la boca... Si me encontrara con Julio me evitaría como al diablo. Pobre hombre, y encima médico. La de cosas que verá... Un abrazo, hermano de Letras.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Desde luego, María, con niños, la misofobia es una enfermedad de la qué, si quieres tomar, toma tres tazas...
      Es mejor evitarlo a él. Es un hombre poco humano de dudosa disciplina médica.
      Muchas gracias, abrazo fuerte, Hermana de Letras. ;)

      Eliminar
  2. Que un doctor tenga un punto de misofobia está bien… Pero hasta el punto de Julio…Jajaja.
    Bisturí en mano, mejor no cruzármelo.
    Genial como siempre compañero.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. La misofobia de Julio es especial, él es la mugre de la que huye.
      Mejor no cruzarse con él en sus paseos nocturnos, tal vez quiera operarte.
      Muchas gracias, Oscar.
      Abrazo.

      Eliminar
  3. Curiosa fobia para alguien que maneja un bisturí.
    Siempre interesantísimos y curiosos tus relatos.
    Abrazos, amigo de letras ;-)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues maneja el bisturí de lujo, lo deja todo bien limpio.
      Muchas gracias, Mar.
      Abrazo, Amiga de Letras. ;)

      Eliminar
  4. Qué habrá visto el buen doctor para llegar a tener esa fobia. Aunque ya se sabe la fama que tienen los hospitales. Original relato, Edgar.
    Un abrazo!!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. El buen doctor... No sé lo que habrá visto, pero quizás indague un poco más en su pasado.
      Muchas gracias, MªJesús.
      Abrazo, compañera.

      Eliminar
  5. Yo creo que a veces me espias...mmm bueno te cuento que me dijeron una vez que tenia un grado de bacterofobia,algo asi como lo que describes ,yo solia salir con guantes para usarlos sobre todo en baños públicos y me cepillaba en epoca de estres hasta mas de 10 veces al dia,me lavaba compulsivamente las manos y no saludaba mucho de apretón jajajaj mi buena madre se desesperaba conmigo, lo fui controlando con algo de ayuda,ahora de mis cosas locas solo me queda revisar varias cosas antes de usarlas y otras más que no detallaré, el julio me parece buen tipo,me cae bien...pero no me gustaria toparmelo! NUNCA, para mi que debe tener otras fobias..o filias?? siempre haces que tus lectores se queden perturbados...
    que malo eres :(

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Vaya, Ady! Hasta hoy, no conocía a nadie con un grado de bacterofobia. Por suerte, leo que la cosa ha remitido bastante.
      Sí, creo que el buen doctor tiene tantas fobias como filias.
      No, no soy malo, algunos de mis personajes lo son. XD
      Gracias, Choco compañera, Besitos. ;)

      Eliminar
  6. Perturbado y perturbador micro. Todo el está rodeado de un halo como de pesadilla. Me imagino al buen doctor como a Dexter cuando ha preparado el escenario para su justicia. Superándote en cada relato, como los Terminators. Abrazos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí, el micro está envuelto en una oscura pesadilla, la que vive constantemente Julio.
      ¿Como los Terminators? Viniendo de ti... ¡Tremendo halago!
      Gracias, Fern. Abrazo, Compadre.

      Eliminar
  7. Un doctor con misofobia, desde luego no son dos cosas que se complementes, y no me pondría en sus manos si pudiera evitarlo. Unas escenas muy bien descritas, dentro de la fobia del protagonistas. Ese hombre obeso, esa mujer anciana que le producen náuseas. Y luego esa espeluznante escena en el vestuario en la que el jabón se torna negro, el agua se oscurece o todo se llena de mugre transmite muy bien lo que siente el protagonista. Lo que no esperamos, es que se vuelva al principio, a esa frase que queda en el aire, y que él sea el doctor al que se alude, y que esa fóbica escena en el baño ocurre justo antes de llevar a cabo una operación.
    Un abrazo, Compañero de Palabras.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Estuve a punto de escribir sobre una campeona de natación alérgica al agua, pero me pareció demasiado inverosímil... XD
      Creo que el doctor ejerce su profesión lejos del ámbito estrictamente médico...
      Me alegra que te pareciera inesperado el desenlace y agradezco tu rico análisis del texto.
      Abrazo grande, Compañero de Palabras.

      Eliminar
  8. Mala profesión para un personaje con tal tipo de fóbia. Yo desde luego no me pondría en sus manos ni de broma, pero claro ,uno tampoco puede elegir quien le opera o no. Peores son los cirujanos con amor desmedido por el alcohol.
    Curioso relato.
    Saludos compañero.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es como un cochinillo misofóbico que se revuelca en el barro, asco y placer.
      Hoy día está muy controlado el tema, pero seguro que queda algún cirujano por ahí al que mejor tenerlo solo como amigo en Facebook.
      Gracias, Francisco.
      Saludos, compañero.

      Eliminar
  9. Será terrible cuando se dé cuenta de que el aislamiento de su cuerpo generará una pesadilla peor que la exterior. Colonias enteras de microorganismos engullendo esa pulcritud efímera y acentuando la hediondez inexorable de cada día. Excelente Relato, ¡Saludos!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Tremendo comentario, le da peso y magnitud al personaje, me ha encantado.
      Muchas gracias, Víctor.
      Saludos, compañero.

      Eliminar
  10. Muy buen micro Edgar.
    La atmósfera muy bien lograda, y muy visual.
    Se puede sentir y ver las escenas que describes.
    Debe ser muy difícil convivir con una fobia así y con una persona que la padezca.
    Me encantó.
    Un gran, gran abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias, Lucía. Me alegra que te haya resultado tan visual.
      Gran abrazo, compañera.

      Eliminar
  11. Al menos se puede estar seguro que su quirófano estará siempre limpio.
    Original como siempre, amigo de las letras. Muy bien logradas esas imágenes asquerosas, ¿o acaso tu relato funcionó conmigo porque yo también soy misofóbico?
    Abrazo, Edgar.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. El quirófano de este personaje es la ciudad en la que malvive, intenta limpiarla de la suciedad que le perturba, pero él es la mugre de la que huye.
      Muchas gracias, Federico. ¿También eres misofóbico? Poe nos coja confesados...
      Abrazo, Amigo de las Letras.

      Eliminar
  12. Creo que la suciedad a la que tanta fobia tiene el doctor es algo más que física; quizás no sea tan fácil librarse de ella como lavándose con agua y jabón...

    Un relato genial, Edgar. Como siempre le das al argumento obvio una vuelta de tuerca más para sorprendernos y ponernos a pensar. Imposible dormirse leyéndote, por más que ahora sea la hora de la siesta. Eres todo un maestro del suspense y el terror!! :))

    Un súper abrazo, querido compi!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Crees bien, Julia.
      Muchas gracias, Compi.
      Me alegra que no te hayas dormido con este micro, ni tan siquiera siendo a la hora de la siesta... XD
      Un aprendiz, no más...
      ¡SuperAbrazo, Hermana de Letras! ;)

      Eliminar