jueves, 19 de febrero de 2015

Rojo Infierno

La pequeña corría por la gran mansión, golpeando su frágil cuerpo contra las paredes de los interminables pasillos, sangraba la profunda herida de su brazo derecho dejando un rastro rojo infierno en el suelo, los pies descalzos de su verdugo pisoteaban los charcos donde antes se había detenido la chiquilla a tomar aliento, ríos de sangre y huellas.

Casandra se agarró a la barandilla de la enorme escalera de caracol que unía la segunda planta con el desván y peldaño tras peldaño subía entre gritos de dolor, allí arriba se escondió entre muebles antiguos, polvo y telarañas, descansó un largo rato.

La madera crujía bajo sus pasos, ojos inyectados en maldad, macabro juego del escondite, asomando la cabeza con brusquedad, no halló la muerte a la pequeña en los rincones, en la penumbra.

La niña atemorizada, oculta en el silencio, reprimiéndose los alaridos del sufrimiento, entrecortando su respiración, acelerando sus palpitaciones dio esquinazo a la sombra que la perseguía.

Bajó las escaleras con el cuerpo inclinado, resbalando sobre el flujo bermellón que antes había escapado de sus venas, contemplando las huellas de los pies descalzos que la intuían cerca, lista para afrontar otro cruel ataque con el filo de su puñal, bañando así con su vida el hambre del terror que la acechaba incansable.

Volvió a recorrer los pasillos, recorrió la mansión una y otra vez y cansada del terrorífico juego se detuvo ante el gran espejo de la entrada, posó la punta del puñal en el reflectante cristal y rió de nuevo.

- Te he vuelto a alcanzar Casandra.

Sus pupilas se dilataron como luna llena en la inmensa nocturnidad, alzó su mano izquierda y esta vez rajó su bello rostro, una cascada de rojo infierno resbaló por su frágil cuerpo hasta cubrir sus pies descalzos.



FIN

10 comentarios:

  1. Un macabro relato repleto de gore con un final sorprendente. Me encanta, jaja. Un saludo, Edgar.

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  2. Gracias Ricardo! Viniendo de un maestro del terror como tú, un verdadero halago!!

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  3. Jolines Edgar, si lo llego a saber no lo leo justo esta noche que duermo sola!! Pufff vaya relato te has marcado, terrorífico en su trama y con un final como para pintar escalofríos en la espalda del más avezado lector. Genial, me ha encantado!! :)

    Un abrazo nocturno.

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    1. Jajaja... Espero que hayas podido dormir bien! Gracias Julia, abrazo matinal!!!

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  4. ¡Buah! ¡Pasadón! Y yo preocupada por la Pequeña... ¡Dioses! ¡Macabro juego del escondite!
    ¡¡Besines!! ;)

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    1. Jajaja...Mil gracias Campanilla, yo al principio ya sabía que era ella el gato y el ratón, jajajjajaja jodía niña, jodío yo, un abrazo!

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  5. Yo ya andaba corriendo con la pequeña y escondiéndome a su lado. Sorprendente final, me dejó GLUP! , tragando saliva. Y la escena de los pies descalzos dejando huella en los charcos del líquido bermellón, genial!! . Saludasos compa!

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    1. Me alegra que causara en ti el efecto deseado.
      Muchas gracias, Mendiel.
      ¡Saludos, Compa! ;)

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  6. ¡Los niños siempre acaban sorprendiéndonos ....! Genial, Edgar, final diabólico para un ser diabólico (aunque al principio me parecía un angelito asustado....). Un saludo. ;)

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    1. Es un angelito asustado, pero lo que le asusta... Vive en su interior.
      Muchas gracias por tu valoración y comentario, Hada.
      ¡Saludos, Compañera! ;)

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