miércoles, 8 de abril de 2015

Pupilas Rojo Infierno

Necesitaba sentir aquello que despierta el alma de los que no logran conciliar el sueño, esperaba el instante en el que el grito, el llanto y la ansiedad hicieran mella en su cuerpo, el sufrimiento le era ajeno.

Los macabros juegos de infancia, en la imaginaria mansión, donde se perseguía a si misma, eran una inocente farsa que ya no la estimulaban lo suficiente.

Encerrada por voluntad propia en el desván, se había provisto de la caja de herramientas de su difunto padre, dio inicio el tratamiento, no podía concebir un día más sin experimentar dolor.

Los alicates, las sierras de hojas carcomidas por el tiempo y el trabajo de un carpintero del metal.

Casandra padecía insensibilidad congénita, todo lo que quería era dar sentido a su misera existencia, un alarido real, un momento visceral que impregnara su rutina con el éxtasis que provoca el enfrentamiento de un sistema nervioso vulnerable, en un mundo que se le antojaba plano e insustancial.

Cosió sus parpados y con un cutter agrietó ligeramente la fina piel que cubrían sus pupilas, pudo ver su rostro, por última vez, reflejado entre el oxido de un espejo antiguo, antes de caer sobre un mar rojo infierno, sin sentir absolutamente nada.


Fin

18 comentarios:

  1. Me torturas literalmente ...jiji leyendo como describes y enganchas...iisshh ya te lo he dicho varias veces... y ¿si sé que me impactas como cuentas las cosas..por qué vengo a leerte? me arde todavía lo leido,quiza otros esten más "acostumbrados " a leer este tipo de relatos pero yo no, detallas sin tanta palabra rebuscada y con téminos precisos el dolor y su morbosidad,se deja ver el placer igual,por lo menos eso lo percibo...Gracias por pintar con tus letras tan bonito siempre. besosss!

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    1. ¡Muchas gracias Ady! Para mí es un inmenso placer que te pases por aquí y me dejes tan bella valoración, también es un gusto para mí leer tus poderosas palabras.
      ¡Un abrazo amiga! ;)

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  2. Un micro muy tétrico. Esas herramientas herrumbrosas y Cassandra deseando experimentar algo que le ha sido vetado, aunque el resto lo evite, ese afán de conocer que nos hace tan humanos. Me encantó!
    Un abrazo

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    1. ¡Gracias María! Sí que es tétrico, actos inhumanos qué, paradojicamente, nos hacen humanos.
      Me alegra que te haya encantado.
      ¡Un abrazo amiga! ;)

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  3. Ya pulido tiene mucho mejor pinta el micro, así no hubiéramos terminado empatados je,je. Me gustó esa insensibilidad congénita de Casandra y el deseo por saborear el dolor a costa de su vida insípida.
    Felicidades!!

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    1. ¡Gracias Alejandra! Sí, ahora pulido y modificado está bastante mejor.
      Empatar con una maestra del terror como tú ha sido un verdadero honor.
      Espero que pronto podamos volver a disfrutar del duelo.
      ¡Un fuerte abrazo compañera! ;)

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  4. ¡¡Ayyyy!! ¡Qué dolor! En serio, que dolor, solo puedo decir eso. Te superas compi.

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    1. ¡Muchas gracias María! Dolor, a falta de poder sentirlo la protagonista, eso es lo que produce el micro.
      Gracias por decir que me supero, un verdadero halago amiga.
      ¡Un abrazo compi! ;)

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  5. ¡Qué duro Edgar! Nos queda el consuelo de saber que no le dolía. Es curioso lo que es dolor, lo necesitamos (de ahí que Casandra llegará tan lejos). No sé si te ha ocurrido pero no sabes lo bien que estás hasta que no tienes un resfriado con fiebre y todo. Es ahí cuando te das cuenta de lo bien que estás cuando estás bien :) Me encanta. Tienes micros muy muy muy reflexivos y me gustan las comeduras de tarro. Enhorabuena, es genial. Un abrazo amigo

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    1. ¡Mil gracias Ana Lía! El dolor es vital, es una alarma del cuerpo, sin él nos hubieramos extinguido en la edad de piedra... Me alegra que te gusten mis relatos reflexivos, comidas de tarro he tenido a cientos, ahora pienso menos y con más claridad, puedo escribir sin ansiedad...
      También disfruto muchísimo leyéndote, tienes un fondo inmenso en el que sumergirse, aprender y gozar.
      ¡Un Hyper Abrazo amiga! ;)

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  6. Terrible la historia de tu micro, Edgar! Y aunque bastante macabra, casi me da pena la protagonista. Debe ser angustioso no sentir nada nunca... a saber cómo terminaría yo en su lugar!!

    Un micro muuuuuy grande, compañero!!

    Un abrazo de jueves.

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    1. ¡Gracias Julia! Sí que es terrible, macabro, angustioso, da pena por la protagonista y me encanta que todo eso haya producido en ti el micro amiga!
      ¡Tu si que eres grande compañera!
      ¡Abrazo de Viernes! ;)

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  7. ¡Edgar!
    Me he quedado un rato leyendo la palabra FIN. Me dice tanto y tanto en este relato... Fin de esa sensación de no sentir absolutamente nada, de no tener nada...
    Me hace pensar en las veces que deseamos, bueno, hablaré más bien a título personal... En las veces, que deseo no sentir nada, que mi Corazón se transforme en piedra, cuando el dolor es tan brutal que no puedes ni respirar... Cuando es sufrimiento el que te hace recordar que estas vivo...
    Creo que Casandra era más sensible de lo que todos imaginamos, su sensibilidad residía en su interior... De hecho, podría decir que toda esa insensibilidad de su cuerpo, se retorcía sensiblemente en el sufrimiento que experimentaba a nivel emocional...
    ¡Se me ha puesto piel de pollo! Lo describes de tal manera, que haces que se sienta en el propio en el cuerpo...
    ¡Besitos! ;)

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    1. ¡Campanilla!
      ¡Muchas gracias Capitana Feroz!
      Yo también creo que la sensibilidad de Casandra residía en su interior, la incapacidad de sentir dolor era su dolor más profundo y eso la volvió completamente loca, tanto como para hacer lo que hizo, un horror con su insensible cuerpo.
      Me alegra haberte puesto la piel de pollo y que te haya hecho sentir tanto.
      ¡Besitos Apañera! ;)

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  8. Esta chavala viviría de cine en el mundo Hellraiser, de la mano de Pinhead. El dolor como necesidad de sentirse vivo. Escalofriante., Edgar. Un abrazo, máquina

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    1. ¡Gracias Fernando! ¡Ya te digo! Pinhead le rendía pleitesía a Casandra, se tragaba los cubos infernales y una vez se puso más pinchos en su rostro que el culo de Espinete! jajajjajaja, ¡Hellraiser Forever! ¡Clive Barker the master of terror!
      ¡Un abrazo Catacracker!

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  9. Macabro micro. Una chica que no siente dolor, deseando experimentar esa, para los que sí, horrorosa sensación.
    Tememos a lo desconocido, pero también, muchas veces, deseamos conocer; la curiosidad, y más si esta se torna necesidad debido a la desesperación de una enfermedad así, puede llegar a ser brutal.
    Entristece la historia de este personaje que, tras intentar a un precio tan alto y oscuro sentir algo, finalmente no lo consigue.
    Muy estremecedor, Edgar.
    Un saludo.

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    1. ¡Vaya! Ahora veo tu comentario... Un año después. No sé si verás tú esta respuesta.
      Muchas gracias, Ricardo por la que fue tu visita, lectura y síntesis del texto.
      ¡Abrazo, Compañero!

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