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jueves, 1 de octubre de 2015

El Inventario Abstracto del Palabrero

Los ojos del intelectual curtido sangraban ante la majestuosidad del inventario abstracto del palabrero. Incrustada en sus córneas, una anomalía difícilmente digestiva se preparaba con total cautela sobre el lienzo expuesto.

El inventor palabrero se atiborró de sangre fresca y regurgitó sobre el blanco panel... 
... Insoportable tortura a la que se vería sometida la víctima... Galimatías pictórico:

Julindreles nadeando por un acuoide pimestral sin luciferos que lo alumbrasen. Una oscuriosa sintaxis de pergaminoides subterráneos sin una congruencia posible para mascar, tragar, absorber e ingerir con remedio botivolante posible. Castropo de su propia miseria resultante, te verás reflejado en la coma, en el punto y en el subverbio indefinido. No hallarás un subfin certero ni una puerta escapatoria para tus neurosis subliminales...

Cabalgando por el colorido mar vomitivo, el hombre pegado a sus gafas y de honorífica licenciatura, se retorcía ante el macabro espectáculo contra la palabra escrita, en su gramática, ortografía y congruencia contextual.

Escriba de tu pampirolada casta, de tu jibo intacto, de tu putil castrense. Los prismáticos del ver interno, capaz de leer entre las líneas obtusas, un sacrilegístico en catársis indesconocida para el ojo de buey con el qué, tarde o temprano, eyacularás sobre la tez del saber unilingüistico. Pedazo de mojón terrestre... No hay paz para el cerebelo impropenso a tal cantidad innotoria de futilánime despropósito.

El oxigeno no llegaba a su destino, las arterias se obstruían y la adicción a lo abstracto se hizo patente. Aquel hombre ya no podía entender el mundo de otro modo.

El palabrero se alzó victorioso.

Su víctima pidió una pincelada más, con total hambruna. El verdugo se quedó sin sangre fresca para continuar plasmando. Tal pincelada le fue negada.

El palabrero le rebanó el cuello al hombre sediento de abstracción con un folio afilado y llenó de nuevo la lata. Esa sería la siguiente remesa para el siguiente licenciado, otro cuerpo amontonado en el sótano del enajenado artista.



"Jackson Pollock"


Fin






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