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martes, 11 de octubre de 2016

La Última Velada

Siempre pensé que la muerte era una exclusiva decisión de Dios, que él es quien nos dio la vida, y él quien debe decidir cómo y cuando acabará ésta.

Mi hermano Santiago llevaba desaparecido seis meses. La policía encontró su ropa y su cartera vacía en una callejuela de uno de los barrios más peligrosos de nuestra gran ciudad. Su camisa estaba manchada por su propia sangre, había un gran charco de ella bajo sus pertenencias, en abundancia. Nos alertaron de que posiblemente hubiera sido asesinado, y aunque las pruebas apuntaban a que realmente así había sido, yo no podía creer que mi hermano pequeño estuviera muerto, no sin que hallaran su cuerpo.

Pasaron un par de semanas desde que la policía cerrara el caso, y dejaran de buscar el rastro que los condujera al cadáver, no tenían suficientes pruebas; nos dijeron a mí y a mi familia, cuando conocí a un doctor que trabajaba con Santiago.

El buen doctor me ayudó mucho en mi duelo. Mantuvimos largas conversaciones sobre la desaparición de mi hermano, sobre la muerte, y la mejor manera de superar algo tan terrible.

Una noche el doctor me invitó a cenar a su casa.

El ambiente era demasiado romántico para mi gusto; velas, música clásica, un Pinot Noir, y dos solomillos con salsa de arándanos. Pero pronto me sentí cómodo, y de nuevo, iniciamos una de nuestras agradables charlas.

- Hay algo mucho peor que la muerte de un ser querido - le dije- .

- ¿El qué, amigo?

- No saber si éste ha muerto o no.

- Cierto.

- Nadie debe decidir cuando uno debe morir, ni siquiera uno mismo. El aborto, la eutanasia, el suicidio... eso es jugar a ser Dios, y sólo Dios, quién nos da la vida, debe decidir.

Eufórico di un último trago a mi copa de vino tinto, y mi cabeza dio un vuelco, caí irremediablemente sobre los restos del solomillo.

El doctor me quitó la venda de los ojos, literal y metafóricamente. Cuando vi a mi hermano, tumbado y amarrado con cadenas sobre aquella camilla metálica, con los ojos ensangrentados. Le faltaban ambas piernas y medio brazo. Tenía un enorme boquete en  la parte lumbar, alojado entre las costillas inferiores y la columna vertebral; más concretamente, encima de los riñones.

Estaba conectado a una máquina de respiración artificial, y a un par de sueros.

Me miró fijamente y balbuceó.

- Mátame hermano, mátame, por favor.

El doctor giró su rostro hacia mí, con una diabólica mueca sonriente.

- He ahí la respuesta a tus dudas. La muerte a veces es la única salida. El fin del sufrimiento.

Siempre pensé que la muerte era una exclusiva decisión de Dios... Ahora tan solo espero que Lecter decida pronto el momento de la mía.



Fin




                                           Apuntes:

La pinot noir es una variedad de uva de vino. El nombre puede hacer referencia también a los vinos realizados sobre todo a partir de esta uva. El nombre deriva de las palabras francesas pine y noir. Wikipedia


                                    


*Nota: Un paciente puede balbucear (hablar con dificultad), si la conexión al ventilador es a través de una cánula de traqueostomía y se le conecta a ésta un adaptador especial llamado "válvula para hablar".  Buen provecho.
                                                                                                   
                                                                                             Dr. Hannibal Lecter






domingo, 22 de mayo de 2016

Amor

Amor. Creía conocerlo bien.

El sentimiento más poderoso del mundo. Aquel que atrae hacia cualquier ser vivo la esencia de lo necesario. El vínculo de unión entre todos y todas las cosas.

Creía conocerlo bien. No imaginaba poder hallarlo de un modo más intenso y certero.

En la mirada de un padre, el abrazo de una madre, el cariño de un hermano, la complicidad de una mujer, el compadreo de un amigo.

Creía conocerlo bien, en todo su esplendor.

Hasta el día en el que te conocí... Y compartí contigo la mirada, el abrazo, el cariño, la complicidad y el compadreo. El día que te vi reflejado en mis ojos y me vi reflejado en los tuyos. En nuestras almas.

Hijo mío; creía conocer bien el amor, pero ahora ya no lo creo...

... Ahora se de veras lo que es.




Fin

viernes, 29 de enero de 2016

Padre e Hijo

Relato a dúo para el concurso de "El Círculo de Escritores" Padres e Hijos.



"Padre e Hijo" 1ªParte

Tener un hijo había sido siempre uno de mis mayores deseos. Y mi alegría fue inmensa cuando Tod llegó. Aquel veintinueve de febrero fue inolvidable. Vino al mundo sano y fuerte, pero su llegada, trajo también un gran dolor. Mi esposa murió en el parto, una hemorragia interna terminó con su vida, y con mi felicidad.

Tod ha crecido mucho desde entonces, ahora es un jovencito muy bien parecido. Sin embargo, mis sentimientos hacia él, nunca han sido los esperados. Creo ver en él un halo maligno, que no puedo explicar, y sobre el que no me atrevo a hablar con nadie, por miedo a ser tachado de paranoico. Me he repetido tantas veces, en la soledad de mi alcoba, que son solo imaginaciones mías, fruto de la prematura muerte de mi esposa. Culpo al muchacho por su fallecimiento ¡Eso es! Y no es justo. Ante vuestros ojos debo parecer un hombre horrible.

Pero cada mañana, al despertar, lo encuentro en la cocina y esos pensamientos impíos vuelven a surcar mi mente. Tod está desayunando, y yo evito sentarme a la mesa junto a él, excusándome con cualquier banalidad. Solo cuando lo veo marchar hacia el colegio, me atrevo a acercarme a la mesa, y cada día,encuentro unas gotas de sangre en el plato.

Registro su ropa a menudo, y aunque encuentro en los bolsillos las cosas normales para un niño de su edad, algunas pocas veces, he encontrado los huesecillos de alguna alimaña. Nunca he podido identificar al animal en cuestión, aunque el tamaño de los huesos sugiere, bien a las claras, que no debe de ser más grande que un ratón de campo.

Todos los sucesos que les he detallado, y otros tantos que me reservo, para evitar la aversión del lector, me llevan a una sola e inquietante conclusión. Cualquier hombre, que se considere inteligente, estará de acuerdo conmigo en lo aterrador de mi situación. Pues como padre, tengo una responsabilidad ineludible. Y es por eso, que dejo constancia de los hechos en esta carta, que de haber llegado a su poder, significará que he fracasado en mi empresa. Deseo pues, que el lector concluya lo que yo no pude, por el bien propio, y el de este, nuestro bendito pueblo.


"Padre e Hijo" 2ª Parte 
Por: Edgar K. Yera


Mi nombre es Tod, nací un veintinueve de febrero, en un bello pueblo rodeado de altas montañas. Añoro la fresca brisa de la mañana, sus prados verdes, su noche estrellada.

Tener un padre como el que tengo sería el deseo de cualquier niño, él es bueno, siempre ha querido lo mejor para mí. Pero desde hace tantos años como puedo recordar, su tristeza inunda nuestro hogar, lo persigue como una dilatada sombra, lo engulle y quiebra sus entrañas, se alimenta de su pesar, poco queda de él con vida, solo un ápice de lo que hubiera sido en otras circunstancias.

Ahora todo está oscuro, y la única luz que me acompaña es la mano que me lleva hacia otro lugar.
Cuando vaya, no regresaré jamás. Esta carta escrita con la tinta del tiempo es un reclamo, una voz que se apaga y quiere ser oída antes de marchar.

Padre, si pudieras leer estas letras, entenderías tantas cosas que no logras comprender.

Desearía volver a verte sonreír, como cuando me cogías en brazos y me acunabas. Aún puedo escuchar el sonido de tu voz, el tarareo de aquella nana con la que lograbas que me durmiera en tu regazo.

En la soledad de tu alcoba, te he oído repetir mil veces que tal vez sean imaginaciones tuyas, sin embargo...

Te veo desde el otro lado en el que te encuentras, cierro los ojos para dejar de percibir tu horror. Admiro quieto, en completo silencio, como plasmas sobre un folio en blanco la angustia que experimentas. Omites tantas cosas que gritas en el vacío de nuestro hogar. Maldices tantas veces contra las esquinas, rompiendo tus nudillos contra las paredes.

Deseo que este mal que acarreas desaparezca, y me pregunto si mi presencia puede ser la causa.

He decidido decirte adiós para siempre.

Siento el insoportable dolor de mi padre. Siempre he sabido que mi nacimiento fue su mayor alegría, a pesar de que mamá murió en el parto, y él me culpara por ello.

Pero mis pocos días de vida no fueron suficientes. Cada mañana, él llora por los rincones de la casa, ante una imagen de mí que no está. Llora en la puerta de mi habitación intacta, sobre mis diminutos huesos, en el plato vacío.

Lo veo derramar lágrimas de sangre sobre la blanca cerámica.

Lo vemos llorar, mi madre y yo... Desde tan lejos y tan cerca como nos es posible, antes de dejar éste, nuestro bendito pueblo, nuestro amado hogar.









Fin

sábado, 12 de diciembre de 2015

Némesis

- Atiende, hija mía. Los humanos somos seres manipuladores y manipulables. Podemos manipular al resto del mundo o ser manipulados por los demás. Debes preguntarte... ¿A cual de esos dos tipos perteneces tú?

Frotando la yema de su pulgar por un pliegue de su afeitada papada, sonrió cómplice a su pequeña. Agarró un peón del tablero y lo avanzó dos casillas.

- En el primer movimiento, como simple peón, puedes dar uno o dos pasos, esa es la primera elección. Si das un solo paso estarás protegido por tus compañeros de juego, pero restarás lejos de alcanzar el objetivo, derrocar a quién puede derrocarte a ti. Pero si avanzas sin protección, la estrategia puede verse quebrada. Ese es el principal error de los humanos, no romper con el vínculo, la hermandad los destruye. Más te vale dejar que los peones sean otros, que crean que toman sus propias decisiones. En realidad... ¿Importa si avanzan en tropa o individualmente? Siempre y cuando estés en la posición del rey, los peones te serán leales aún sin saberlo. Ellos se mueven por pura supervivencia entre la miseria, mientras, la gente de nuestra clase, vivimos protegidos en nuestro imperio del placer.

La luz se coló entre las cortinas y alumbró, como último suspiro de un eclipse total, la calvicie impoluta del hombre. Recostado en su trono de piel negra.

- Tienes mucho que aprender antes de ganarte mi legado. Se lo cedería encantado a uno de tus primos si creyera que no lo merecieras, pero te estoy forjando con sabiduría, tu capacidad de aprendizaje es del todo indiscutible, pero tus juegos infantiles con el ordenador te distraen.

Posó la mano sobre el cabello castaño de la joven y lo acarició entre sus gruesos dedos.

- Mi inocente "hacker".

Cogió un alfil del tablero y lo puso en una de las manos de su hija.

- Como te decía, manipular o ser manipulado... Esa es la cuestión.

Señaló aquella pieza.

- Ahora eres como ese alfil, debes ser coronada y se ampliará tu perspectiva, tus movimientos serán entonces, ilimitados. Desde este pequeño rincón del mundo, controlo todo un sistema global. Muevo los peones hacia donde más me conviene, solo debo darles una meta en la que creer. Unos darán su vida en nombre de su dios, otros por los colores de su bandera... Por sus creencias. La fe es ciega y se aposenta en la palabra que las personas como yo, y algún día tú, les inculquemos al nacer. Debemos hacerles creer que están en guerra contra ellos mismos, eso les despistará de nuestra presencia. Tenemos las herramientas adecuadas, la lucha entre clases sociales, razas, religiones y nacionalidades. Poco a poco lo entenderás. No deben saber de nuestra existencia. Aquí, en la sombra, somos la luz que se proyecta en el mundo, ellos sostendrán nuestras velas, y cuando necesitemos que se apaguen algunas, solo debemos dirigir nuestro soplido en la dirección adecuada. Los peones llaman a esos efectos, daños colaterales, nosotros, la alfombra de la reina.

El hombre se puso en pie y agarró otra pieza.

- Esta eres tú, mi vida, mi emperatriz.

- Pero, papá. Cometiste el principal error humano, no rompiste el vínculo.

La pantalla del televisor se encendió. Una voz repitió una y otra vez la misma frase.

"Colapso económico mundial, las cuentas bancarias han sido eliminadas, la bolsa ha caído"

Luego apareció una palabra en un azul intenso sobre una imagen, la misma que sostenía el hombre en la palma de su mano. Cayó al abismo y golpeó en el suelo. Su corazón se detuvo y su hija sonrió.

- Yo no cometeré tal error, padre. Yo soy, Némesis.





Fin


lunes, 19 de octubre de 2015

Amé al Diablo en Vano

Jamás conocí ser humano más valeroso que yo.

Me enfrenté a todo tipo de terrores, aquellos que perturbaban mi ser. Dormí desnudo en la fría cueva, bajo un manto de insectos crujientes. Arranqué cabezas de aves con mis dientes, y me alimenté de su sangre. Vi arder lo que más amaba... Oí sus gritos desesperados, pidiéndome auxilio. Chillaban: "Por favor, papá, no nos hagas esto" , y no cerré los ojos, no pestañeé. Disfruté observando como se calcinaban, aquellos qué, una vez, confiaron plenamente en mí.

Pronuncié las palabras innombrables. Con mi capa negra de plumas de cuervo y la tez pintada con las cenizas de mis vástagos.

Entonces descubrí el peor de todos los males, sentí el verdadero miedo.

Él, no vino a mi encuentro. Me quedé solo. Había destruido todo aquello que le daba sentido a mi anterior vida.

Realicé cada una de las instrucciones del libro negro y no ocurrió absolutamente nada.

Allí me hallé... Con el alma quebrada.

Jamás conocí ser humano más cobarde que yo.

Amé al diablo en vano.



Fin


viernes, 17 de abril de 2015

Capitán "V"

Sonó un "Splash" metálico, cinco marcas rojas de cinco dedos de delgadas falanges quedaron grabadas al instante en su rostro, empapado por las lágrimas, los mocos subían y bajaban resoplados y absorbidos por el crío, agazapado, recogido entre sus diminutos brazos, sollozando impotente ante su flacucho y despiadado padre, un tortazo con las huesudas manos abiertas, algo que ya era común ante cualquier desobediencia, el pequeño, como cualquier otro, no podía evitar la negación y aquel mal nacido que tenía por tutor, no la toleraba, "la disciplina se aprende con sangre" era el recurrente aforismo que expresaba, tras adjudicar y propinar la tremenda injusticia que tan a menudo descargaba sobre el frágil cuerpo de su hijo.

Víctor corrió hacia su habitación y con la silla de su escritorio trabó la puerta.

Su padre comenzó a golpear con sus protuberantes nudillos, el chico podía sentir los porrazos sobre la madera como verdaderos impactos en su afligida alma.

- ¡Abre pequeño cabrón! ¡Aún no hemos acabado tu y yo! - Gritaba ese ser, falsamente llamado padre, con rabiosa alevosía -.

Víctor se detuvo en el mismo centro de la alfombra que cubría el suelo de su cuarto, el dibujo de una diana de arquero, en el punto rojo sus pies posados, sintiendo la atracción gravitatoria de su espacio interno, el peso de la atracción magnética del núcleo terrestre que permanecía a millones de kilómetros bajo sus zapatillas deportivas decoradas con icónicas alas desplegadas.

- ¡Abre ahora mismo o echo la puerta al suelo! ¡Cuento hasta diez pequeña mierda! ¡ Uno... Dos... Tres...!

Víctor observó sus pósters de naves espaciales que colgaban de las paredes de su pequeño museo galáctico, admiró el Halcón Milenario, el Super Destructor Imperial, la Legacy, la Nostromo y por último, los ojos del muchacho se clavaron sobre la imagen de la Libertad y la Independencia de Armageddon.

- ¡ Seis... Siete... !

Sus párpados se cerraron como las compuertas del Apolo XIII y contó al unísono, pero a la inversa, del cruel hombre que se precipitaba con sus rudas botas hacía el portal de la lanzadera sideral, estelar refugio del Capitán "V".

- ¡ Ocho... Nueve y... Diez ! - Concluyó el innombrable -.

- ¡ Tres... Dos... Uno! - Finalizó Víctor -.

Una tremenda patada quebró las patas de la silla, una gran brecha resquebrajó la puerta, lo suficiente para que el lobo la abriera con un último soplido.

Víctor yacía en el suelo, con los brazos pegados a ambos costados de su frágil y golpeado cuerpo, con los ojos enormemente abiertos, desorbitados, su nariz sangraba abundante, su alma había despegado, surcaba el espacio exterior en busca de un nuevo padre.




Fin


lunes, 9 de febrero de 2015

Las Palomas No Quieren Pan Mojado

Una hilera de hormigas transporta migajas hacia su guarida,
hará un par de horas las eché, migas del pan de mi comida,
lloré sobre mis manos, sentado, banco helado de prisionero,
se las arrojé a las palomas, tomad, pero ellas... No las quisieron.
Cada noche sueño con Claudia, sueño que ella sueña conmigo,
cada mañana pienso en Clara, pienso, "ella labora mi olvido",
el jurado, todos en pie, "tú lo mataste" sentenciaron a la vez,
me declaré culpable, golpeó el mazo, crudo dictamen del juez.
Creí que era un acto de amor verdadero, sin ninguna condición,
ese fue mi gran error, acto de valentía, equivocada decisión,
Clara me necesitaba a su lado, le dí la espalda por compasión,
su madre, Claudia, asesina, huyó cobarde sin sentir el perdón.
Perdí el amor de una hija, dejé libre a quién nunca me amó,
debería estar con mi pequeña, ...  "Paga justo por pecador"...
Lloro sobre mis manos y escribo, es el título de una triste canción...
"Las palomas no quieren pan mojado", lágrimas desde esta prisión.


 

Unicornio Rosa: Capítulo 2 "La pastilla y el arcoíris"

Unicornio Rosa ¿Quieres huir?, ¿encontrar tu lugar en el mundo? ¿Qué esperas encontrar allí dónde vayas?,  ¿quién eres? El viaje empieza en ...