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martes, 7 de marzo de 2017

Secretos "3ª Parte" - La Jota Negra -

*Relato escrito a dúo con María Campra: "Encantadora de Cuentos"


3ª Parte "La Jota Negra"

Se estaba secando el rostro con una toalla, acababa de salir de su última ducha, y pronto dejaría ir su último aliento. Carlos Zafiro se encontró conmigo a sus espaldas, me vio reflejada en el espejo de su baño. Se dio la vuelta y movió sus labios. No le dio tiempo a emitir ni una sola palabra, no pudo suplicar por su vida. El agujero humeante en su cráneo lo certificaba. Cayó cómo caen todos, cómo un castillo de naipes, a plomo.

El objetivo había sido fácilmente localizado, y aún más fácil si cabe; eliminado. Esa misma noche abandonaríamos nuestras nuevas máscaras, y nuestro falso hogar.

Él me esperaba en el auto. Acordamos que solo uno de nosotros bastaba para acabar con Zafiro. Nos lo jugamos a una mano de la "jota negra". Gané. Me gusta mi trabajo.

Al llegar a aquella casa todo se tornó irreal, no me acostumbro a esta parte, aún menos cuando una se ha enamorado de verdad. El servicio de limpieza de la agencia tardó dos días en vaciar el que fue nuestro hogar durante aquel año. Solo había que esperar a nuestros taxis, y no volver a vernos jamás. Pero ambos sabíamos que eso no iba a pasar.

* * *

- Mi verdadero nombre es Luca. 

- ¿Perdón?

- Mi nombre...

- Si, ya te oí. No debiste decírmelo. 

* * *

Aún recuerdo la primera vez que rompimos las cadenas del deseo prohibido. Estirados sobre la cama, repasábamos nuestros papeles a interpretar. Fechas, anécdotas... estupideces. Teníamos invitados aquella noche, una pareja de vecinos, los Falio, o Fadalio, no lo recuerdo. Menudos ingenuos enamorados, pero fue divertido. 

Me rozó un pie con las puntas de los dedos de su mano, y caminó sobre mi muslo con dos de ellos. Silbando una melodía de Jazz. Él sabía que la atracción me delataba, me habló del brillo de mis ojos, y de mi sonrisa. Me sedujo con sus palabras, su sentido del humor. Un par de caricias fueron suficientes para hacer volar las sábanas. Y caímos en la tentación. 

Aquella fue la primera vez que hicimos el amor, la primera de muchas otras.

Pero no debiste revelarme tu verdadero nombre. Todos los que supieron el mío están muertos.

* * *

Querida compañera, los secretos son mentiras disfrazadas de ausencia, y tarde o temprano salen a la luz, mostrando su verdadero rostro. Una vez te encuentras la verdad, cara a cara, ya no habrá máscara que la pueda ocultar.

Recuerdo nuestra primera vez, y las siguientes. Mis palabras te cautivaron, mi sonrisa, mis caricias, caíste en mi red. Aún desconoces quien nos unió en nuestra misión, la verdadera identidad de Zafiro.

Disfruté viendo cómo le metías una bala en la cabeza al último hombre que conocía la verdad que algún día averiguarás. Incorporé una micro cámara en el arma con la que le volaste los sesos, en el auto pude ver con claridad que mi objetivo era eliminado por la persona adecuada. Vi cómo intentó decirte algo antes de que acabaras con su vida, no iba a suplicarte, si es eso lo que pensaste, iba a revelarte el secreto final. De haber sido así, tendría que haberte matado en aquel mismo instante.

¿Crees que no volveremos a saber el uno del otro? ¿Crees qué no queda nadie que sepa tu verdadero nombre?

Jamás he perdido una mano jugando a la "jota negra", Alicia. 





Continuará...

Para leer el siguiente capítulo de "Secretos", por María Campra, pincha aquí.


lunes, 20 de febrero de 2017

Secretos "2ª Parte"

 *Relato escrito a dúo con María Campra "Encantadora de Cuentos"
Para leer la primera parte del relato, pincha aquí.

2ª Parte

Esta noche el cielo está llorando, y sus lágrimas, derramadas sobre mi cabeza, despejan cualquier tipo de duda. No puedo creer que su sorpresa fuera real, sigo siendo una gran actriz, una profesional de la identidad. Puedo cambiar de máscara para cualquier tipo de función, pero estaba allí por una razón, y su reacción; o bien fue la mejor interpretación que mis ojos habían visto, o también trató de ocultar su tentativa.

La duda se abre paso como el agua sobre mi cuerpo. Le amo.

Mañana será el día de las respuestas, sé que no faltará a nuestra cita. En seis años pueden haber pasado infinidad de cosas, en mi caso así ha sido, y aunque él haya podido creer que tan solo ha visto una de mis innumerables caracterizaciones, pronto averiguará que al fin ha descubierto mi verdadera identidad.

Fueron muchos secretos, unos compartidos para el resto del mundo, y los más importantes; los que creamos entre nosotros. Creció un gran conflicto en nuestro hogar, el trabajo que nos unió fue un éxito, pero la ficción se tornó realidad, y sin mencionarlo ni una sola vez, ambos sabíamos que nuestro amor fingido dejó de serlo entre aquellas cuatro paredes.

Prisioneros de nuestros sentimientos reprimidos, llevamos a cabo todas nuestras funciones. Durante mucho tiempo fuimos considerados un matrimonio ejemplar. Nuestros vecinos acabaron siendo nuestros mejores amigos. Tantas veladas con las máscaras puestas, compartiendo falsas anécdotas y riendo sobre divertidos recuerdos que jamás tuvieron lugar. Interpretamos nuestros papeles a la perfección, y nuestro objetivo fue localizado y eliminado sin ninguna dificultad.

Recuerdo aquel desgarrador disparo con total claridad, y al igual que entonces, tras el sutil sonido, y el humeante silenciador, pude sentir que la bala atravesó algo más que el cráneo de aquel hombre detestable, también hizo pedazos mi corazón. Una vez cumplimos nuestras órdenes, debíamos abandonar todo contacto.

Sin mediar palabra, cada uno se subió en su taxi, y sin un adiós, marchamos sin mirar atrás. Supongo que ambos pensamos que el tiempo disiparía cualquier tipo de sentimiento que hubiera nacido en aquel lugar. Nada más lejos de la realidad.

Mi último trabajo ha sido gratamente compensado, sólo de este modo uno logra dejar de ser lo que he sido hasta ahora. Cuando realizas un encargo de tal magnitud, recibes dos cosas, tanto dinero que no podrías gastar en dos vidas, y la jubilación anticipada.

Me muero de ganas de decirte todo aquello que no te dije entonces, que mi amor por ti se tornó real. Conocerás mi verdadero yo. Ahora puedo vivir con quién quiera y dónde quiera. Pero antes debo atar algunos cabos sueltos. Ya no se trata de un trabajo, será la primera vez que mi objetivo provenga de una decisión propia. Una última bala, y al fin seré realmente libre.

Jamás debes enamorarte de un compañero de oficio, eso lo sabe todo buen espía, cualquier asesino a sueldo.

Quedó pendiente una verdadera despedida. El adiós que no nos dijimos.

Llueve sobre mi cabeza, y se despejan todas las dudas. No soporto el agua fría, a mí me gusta hirviendo.



¿Continuará?

domingo, 5 de junio de 2016

Proyecto Fobia "Capítulo 8" Buenas Noticias

Noviembre de 1988

- Observa atentamente el péndulo. El vaivén calma tu abatido cuerpo, libera tu mente y apacigua tu alma. Respira profundamente, tus párpados pesan, se apodera de ti una extrema relajación. Déjate guiar por mi voz.

Realmente era fácil para el Dr. Remprelt inducir una profunda hipnosis en sus pacientes. Había pulido con maestría su arte para crear todo un microcosmos en las frágiles mentes de sus elegidos, y disfrutaba terriblemente con ello.

- No estás despierto, tampoco duermes, estás en una habitación luminosa, tus párpados están cerrados, mas tus ojos internos permanecen abiertos. Admira tu alrededor, siente la vibración del espacio en el que te encuentras. Siente tu cuerpo, puedes moverte. Da unos pasos a tu izquierda, levanta el brazo derecho, abre la palma de tu mano y acaricia la pared. Está fría, el tacto es suave.

Con total pleitesía, Samus acataba los dictámenes de la voz que guiaba cada uno de sus actos, en aquella ficticia estancia en la que se encontraba. Experimentaba cada sensación en su neocórtex como si de la más pura realidad se tratase.

- Dibujas en esa helada pared, con tu dedo índice, un enorme cuadrado. Tan grande que podrías atravesarlo con facilidad. Es una ventana. Corre las cortinas y deja que los rayos del sol entren en la habitación. La temperatura ahora es agradable. Puedes observar el gran cielo azul, un par de nubes blancas, muy hermosas. Oyes el canto de los pájaros ahí fuera. Eres libre, puedes volar, tienes permiso para salir por esa ventana y regresar a casa.

Samus empezó a convulsionar de manera estrepitosa, al otro lado de la vivida y sentida imaginación hipnótica. Su frente empezaba a emanar un sudor frío que cubría su tenso rostro.

* * *

Stan despertó fresco como una rosa, no estaba nervioso, se sentía esperanzado en su labor, seguro de sí mismo. Aquella larga siesta le había sentado a las mil maravillas.

Ya en el centro Clarkson se encontró con August, éste lo llevó a la lavandería donde le entregaron un uniforme de su talla. En el vestuario se enfundó la camisa gris y los pantalones a juego. Se admiró en el espejo y, más que nunca, se sintió completamente metido en su papel. Estaba en su semana de prueba, pero ya sentía que había logrado dar el primer paso con total éxito.

Remprelt condujo a Stan a la novena planta. En el interior del ascensor, un hilo musical estimulaba a los pasajeros con una delicia liviana de Mozart.

Atravesaron ambos un estrecho pasillo con una decena de puertas cerradas y numeradas, con pequeñas escotillas de cristal, hasta llegar a una mesa donde, al otro lado, sentado y atento, se encontraba el guardia de seguridad de aquella planta.

- Stan, te presento a Paul Coleman, vigilante de la novena planta. Paul, éste es Stan, hoy empieza su semana de prueba en la segunda, ayúdale en cualquier duda o cuestión que se le presente con referencia a su trabajo.

De camino al quinto piso, el Dr. Remprelt le habló a Stan un poco más sobre su nuevo compañero.

- Paul es el más veterano de los celadores nocturnos del centro, será amable contigo en cualquier cosa que necesites, pero recuerda esto, chico; bajo ninguna circunstancia le preguntes por su familia, créeme, a Coleman no le gusta hablar sobre sus asuntos privados.

Stan ya había sido presentado a Paul, guardia de la novena planta, al joven Saul Brooks, del quinto nivel, y a Thomas Hill, de la entrada principal. Una vez que, August, llevó a Stan a la segunda planta, y le mostró su mesa, éste se sentó en su silla, se despidió de su nuevo jefe, y permaneció atento al largo pasillo, a cada una de las puertas cerradas que debía vigilar durante toda la larga noche.

Stan daba vueltas a su cabeza... ¿Cómo lograría bajar al sótano? Pronto obtuvo una ligera idea de cómo lograrlo, pero antes debería conocer mejor a sus compañeros de trabajo para conseguir tal menester.

* * *

El doctor August Remprelt no había quedado complacido por la escueta información propinada por su viejo amigo, Dean, sobre su nuevo empleado a prueba. Pero aun así permitió que éste tuviera una oportunidad, dándole trabajo en su sagrado centro psiquiátrico.

Por otra parte, Dean, no escatimaba en tiempo y dedicación, para lograr desenmarañar la red que separaban, los pocos detalles sobre su posible chivo expiatorio, de su desconocido pasado.

Con gran esfuerzo, por fin, Dean Petrelli frotaba orgulloso, entre sus morcillones dedos, su estrella de sheriff del condado.

Había encontrado una brecha por donde asomar el ojo avizor, y así lograr algo más de información sobre Stanley Farrell. En su cuenta bancaria halló una serie de movimientos que se repetían en los últimos dos años. Un ingreso mensual a un número de cuenta extranjero. Ahora sólo debía encontrar a quién iba dirigida esa pequeña suma de dinero. Presentía que aquel viaje a Canadá daría su fruto, y que al fin encontraría, si es que había algo turbio en todo aquello, un salto en su investigación sobre la persona que se había unido al equipo del Clarkson.

* * *

En diciembre de 1983, en el estado de Kansas, el asesinato de Margarett Flint y sus dos hijas, Laura y May, conmocionó a todos los habitantes del condado de Osborne. El sheriff, un rollizo y ferviente luchador de la causa justa, llamado Dean Petrinelli, logró detener a Samus Flint, marido y padre de las víctimas. El caso llevado al juzgado de Osborne, el diecisiete de Septiembre de 1984, declaró a Samus culpable del triple asesinato, no sin rebajarle la condena de pena de muerte a cadena perpetua, en la prisión del municipio de Bloom, por el logro de su abogado, Saul Cross, quien presentó a su cliente con una diagnosticada enajenación mental.

No tardó en llegar dicha información a oídos del máximo representante del centro priquiátrico, Clarkson, quien batalló con éxito por la inserción de Flint en su experimental terapia de "reinserción social".

* * *

- Respira profundamente, Samus. Eres libre. Tu mujer y tus hijas aún viven. Hoy todo serán... Buenas noticias.



Continuará...


Para leer el capítulo 7, escrito por Ricardo Zamorano Valverde, pincha AQUÍ

Para leer el capítulo 6, escrito por José Carlos García, pincha AQUÍ



viernes, 29 de enero de 2016

Padre e Hijo

Relato a dúo para el concurso de "El Círculo de Escritores" Padres e Hijos.



"Padre e Hijo" 1ªParte

Tener un hijo había sido siempre uno de mis mayores deseos. Y mi alegría fue inmensa cuando Tod llegó. Aquel veintinueve de febrero fue inolvidable. Vino al mundo sano y fuerte, pero su llegada, trajo también un gran dolor. Mi esposa murió en el parto, una hemorragia interna terminó con su vida, y con mi felicidad.

Tod ha crecido mucho desde entonces, ahora es un jovencito muy bien parecido. Sin embargo, mis sentimientos hacia él, nunca han sido los esperados. Creo ver en él un halo maligno, que no puedo explicar, y sobre el que no me atrevo a hablar con nadie, por miedo a ser tachado de paranoico. Me he repetido tantas veces, en la soledad de mi alcoba, que son solo imaginaciones mías, fruto de la prematura muerte de mi esposa. Culpo al muchacho por su fallecimiento ¡Eso es! Y no es justo. Ante vuestros ojos debo parecer un hombre horrible.

Pero cada mañana, al despertar, lo encuentro en la cocina y esos pensamientos impíos vuelven a surcar mi mente. Tod está desayunando, y yo evito sentarme a la mesa junto a él, excusándome con cualquier banalidad. Solo cuando lo veo marchar hacia el colegio, me atrevo a acercarme a la mesa, y cada día,encuentro unas gotas de sangre en el plato.

Registro su ropa a menudo, y aunque encuentro en los bolsillos las cosas normales para un niño de su edad, algunas pocas veces, he encontrado los huesecillos de alguna alimaña. Nunca he podido identificar al animal en cuestión, aunque el tamaño de los huesos sugiere, bien a las claras, que no debe de ser más grande que un ratón de campo.

Todos los sucesos que les he detallado, y otros tantos que me reservo, para evitar la aversión del lector, me llevan a una sola e inquietante conclusión. Cualquier hombre, que se considere inteligente, estará de acuerdo conmigo en lo aterrador de mi situación. Pues como padre, tengo una responsabilidad ineludible. Y es por eso, que dejo constancia de los hechos en esta carta, que de haber llegado a su poder, significará que he fracasado en mi empresa. Deseo pues, que el lector concluya lo que yo no pude, por el bien propio, y el de este, nuestro bendito pueblo.


"Padre e Hijo" 2ª Parte 
Por: Edgar K. Yera


Mi nombre es Tod, nací un veintinueve de febrero, en un bello pueblo rodeado de altas montañas. Añoro la fresca brisa de la mañana, sus prados verdes, su noche estrellada.

Tener un padre como el que tengo sería el deseo de cualquier niño, él es bueno, siempre ha querido lo mejor para mí. Pero desde hace tantos años como puedo recordar, su tristeza inunda nuestro hogar, lo persigue como una dilatada sombra, lo engulle y quiebra sus entrañas, se alimenta de su pesar, poco queda de él con vida, solo un ápice de lo que hubiera sido en otras circunstancias.

Ahora todo está oscuro, y la única luz que me acompaña es la mano que me lleva hacia otro lugar.
Cuando vaya, no regresaré jamás. Esta carta escrita con la tinta del tiempo es un reclamo, una voz que se apaga y quiere ser oída antes de marchar.

Padre, si pudieras leer estas letras, entenderías tantas cosas que no logras comprender.

Desearía volver a verte sonreír, como cuando me cogías en brazos y me acunabas. Aún puedo escuchar el sonido de tu voz, el tarareo de aquella nana con la que lograbas que me durmiera en tu regazo.

En la soledad de tu alcoba, te he oído repetir mil veces que tal vez sean imaginaciones tuyas, sin embargo...

Te veo desde el otro lado en el que te encuentras, cierro los ojos para dejar de percibir tu horror. Admiro quieto, en completo silencio, como plasmas sobre un folio en blanco la angustia que experimentas. Omites tantas cosas que gritas en el vacío de nuestro hogar. Maldices tantas veces contra las esquinas, rompiendo tus nudillos contra las paredes.

Deseo que este mal que acarreas desaparezca, y me pregunto si mi presencia puede ser la causa.

He decidido decirte adiós para siempre.

Siento el insoportable dolor de mi padre. Siempre he sabido que mi nacimiento fue su mayor alegría, a pesar de que mamá murió en el parto, y él me culpara por ello.

Pero mis pocos días de vida no fueron suficientes. Cada mañana, él llora por los rincones de la casa, ante una imagen de mí que no está. Llora en la puerta de mi habitación intacta, sobre mis diminutos huesos, en el plato vacío.

Lo veo derramar lágrimas de sangre sobre la blanca cerámica.

Lo vemos llorar, mi madre y yo... Desde tan lejos y tan cerca como nos es posible, antes de dejar éste, nuestro bendito pueblo, nuestro amado hogar.









Fin

miércoles, 30 de septiembre de 2015

Almas Oscuras "Cartas desde el Infierno" (10)

                        Para leer la anterior carta de Julia C. "Hell Dolly" pincha AQUÍ

From: J. Honest
Sent: Friday, November 11, 2016, 00:00 PM
To: Hell Dolly
Subject: End of the course

Querida Hell Dolly.

Han pasado tres días desde tu última carta, he comprobado gratamente que la ecografía es auténtica y que Carl ha muerto como merecía. Has estado predispuesta a mis peticiones más sombrías. 

Ha llegado la hora de revelarte el verdadero propósito de nuestro encuentro.

Te hallas sentada sobre el reloj de piedra en el portal de Saint Patrick mientras te escribo estas últimas letras, tienes el portátil abierto, esperando la llegada de esta carta. 

He intentado conectar tu web cam para ver tu rostro de cerca pero no lo he logrado, pero tranquila, puedo verte, mira hacia arriba, a tu izquierda. Ves en esa farola, una pequeña luz roja intermitente, es una cámara y envía la señal a nuestro ordenador. 

No me extraña que oyeras hablar de mí por parte de los guardias, aquí soy una celebridad, estoy en boca de todos y no es para menos, soy ese pasajero oscuro que atraviesa los muros de hormigón y se abre camino entre los humanos, que como tú, me abren las puertas de su ser. Tan siquiera existo.

Tu petición de que eligiera al progenitor fue una bendición, una manera perfecta de acabar con Carl, ese hombre estaba a punto de estropearlo todo, quería sacar a la luz el proyecto "J. Honest" y destruirlo. Con su muerte, todo vuelve a la normalidad.

No soy humano, no soy nada, solo un perfil en la red, un anzuelo para personas como tú y créeme Hell Dolly, tu participación ha sido lo mejor que nos podía ocurrir. 

Tras el teclado de este juego perverso, del virus letal que tanto te he mencionado, se encuentra el terror que se alzará sobre la humanidad. 

Somos un equipo formado por presos, unos encarcelados injustamente, otros arrepentidos y redimidos ante una sociedad cruel. Y con crueldad nos servimos de nuestras víctimas. 

Somos el ojo por ojo, asesinos de la corrupción y la mugre que nos rodea. 

Has visto y sentido cosas que solo están en tu mente perturbada, en tu alma oscura. 

Te has dejado poseer por una ilusión, has herido tu cuerpo, has asesinado a inocentes y te has dejado engendrar por quién estuvo a punto de acabar con todo esto.

Ves un tumor crecer en tu interior y ese es nuestro trofeo.

Observa a tu derecha, al final de la calle. Mira esas luces de auto encenderse y apagarse a lo lejos. Es nuestro contacto en el exterior.

Tienes dos opciones, querida Hell Dolly. Puedes lanzarte desde el puente que conduce a la iglesia de St. Thomas y redimir tu carne para liberar el resquicio que quede de tu alma o puedes cruzar el "Arco de los Difuntos". 

Si tomas la segunda opción, nuestro amigo te arrebatará nuestro trofeo y podrás vivir en la sombra de una justicia que se alzó sobre ti, en el mismo instante en el que te pusiste en contacto con nosotros. 

Con "Honest Judgment". La mano de la justicia inquisidora. 

Se despide de ti el alias de nuestro perfil, el nombre de  tu perdición... 


J. Honest.



¿Fin?

Para leer el final de Almas Oscuras "Cartas desde el Infierno"... Por Julia C. pincha AQUÍ




lunes, 28 de septiembre de 2015

Almas Oscuras "Cartas desde el Infierno" (8)

Para leer la anterior carta de Julia C. "Hell Dolly" pincha AQUÍ

From: J. Honest
Sent: Friday, September 11, 2016, 00:00 PM
To: Hell Dolly
Subject: ...

Herida, Hell Dolly.

Tus deseos son ordenes, mi emperatriz del mal... Elegiré al progenitor. Tienes toda la razón, ha sido una enorme sorpresa para mí tu propuesta, mas me parece una idea magnífica. Esto me va a complacer muchísimo...

El guarda se llama Carl, saldrá el próximo domingo a las 23:30. De camino a su casa, atrápalo en tu red de araña, dile que eres un obsequio de su amigo Fritz, eso le parecerá bien, no se resistirá a tal obsequio, te lo aseguro. Será más fácil de lo que imaginé y es un hombre rudo, físicamente ideal, la base que necesitará nuestra alimaña para crecer sana y fuerte.
Si en tu próxima carta me envías un test positivo de embarazo y me entero de la trágica muerte de nuestro amigo en común, prepárate Hell Dolly. Saldré en tu busca al instante.

Como te dije, tengo grandes planes para nosotros... Y estos empiezan a partir de tu embarazo y de nuestro encuentro. 

Antes de que nazca nuestro pasajero oscuro reencarnado, debemos llevar a cabo un acto que te parecerá increíble. Será el principio para ti, descubrirás otro modo de ver la vida, de saborearla y de dejar huella imborrable sobre ella.

Tus últimas letras se me han inyectado en mi negra sangre como un portal de esperanza a mis sentidos. Estás logrando que aparezcan en mi ser, cosas que jamás antes había experimentado. 

No anunciaré todo lo que hierve en mi interior, no soy persona de sensiblerías e inmundicias, no pecaré como los necios, subestimando mi ego y despojándome del poder que me ha sido concebido en pos del amor, esa miserable artimaña para cegar al hombre y arrojarlo a las manos de la piedad y la misericordia. 

Sin embargo te diré algo... Eres más de lo que imaginé, siempre te vi como una herramienta más en este malvado plan de proporciones épicas y te has convertido en una jugadora, una compañera letal y necesaria.

En cuánto a tu solicitud... La "J" de mi nombre... Te lo diré en mi próxima carta, cuando vea el test positivo de embarazo y sepa de la muerte "accidental" de Carl.

Tres días exactos después de la fecha de tus siguientes letras, confirmada la gestación, dirígete al portal de Saint Patrick, en el "Arco de los Difuntos", cerca del puente que lleva a la iglesia de St. Thomas. Siéntate sobre la roca circular del reloj de sol. Lleva un portátil y conéctate a la red, recibirás mis últimas palabras, conocerás mi nombre completo y me reuniré contigo, no lo dudes, puedo hacerlo y lo haré.

Nunca de nadie. Tuyo, ahora.

J. Honest.





Continuará...




sábado, 26 de septiembre de 2015

Almas Oscuras "Cartas desde el Infierno" (6)

Para leer la anterior carta de Julia C. "Hell Dolly" pincha AQUÍ

From: J. Honest
Sent: Sunday 30, 2016, 23:50 PM
To: Hell Dolly
Subject: ...

Herida, Hell Dolly.

Estoy plenamente orgulloso de tu cometido. Has logrado integrar en tu alma oscura un poder qué, te aseguro, te sorprenderá gratamente. 

Ciertamente, dudaba que esto pudiera ocurrir. La única vez que lo intenté, la huésped no resultó ser lo suficientemente fuerte, no lo soportó. Así murió mi madre, entre terrible e insufrible dolor, no fue capaz de albergar a mi oscuro pasajero cuando lo necesité.

Me vi obligado a escapar de aquel infame reformatorio para acabar, con mis propias manos, con la detestable vida de mi padrastro. En el fondo me alegro de que sucediera de este modo, resultó ser infinitamente más satisfactorio ver como se apagaba su maldita vida ante mis verdaderos ojos.

No alimentaré más tu curiosidad sobre mi pasado. El presente es lo único que ahora nos incumbe.

Has resultado ser la persona que tanto anhelaba, a través de ti no hay muros infranqueables. Portas la suficiente oscuridad para cobijar una maldad indestructible. Te has convertido en mi vía de escape y pronto te explicaré el porqué.

Antes, deberás hacerme un último favor. Respira profundamente. Tienes que quedarte embarazada.

Visita aquella gasolinera sin cámaras de seguridad que mencionaste en tu primera carta o adéntrate en cualquier antro. Un lugar donde, desapercibida para el resto del mundo, pero como diana de lujuria nocturna, seas presa de un hombre y de su deseo. Debe ser un hombre robusto, genética de fortaleza y mal intención.

Haz lo que esté en tus manos y de la mejor manera que te sea posible. Necesito que te engendren para que mi pasajero oscuro posea al ser que crezca en tu interior.

Luego destruye al padre, es solo una herramienta, una pieza necesaria e insignificante tras el acto consumado. Arrebátale la vida, disfruta con ello y haz que desaparezca el cuerpo. No deben cogerte jamás. Te quiero libre de prisión, cuidarás de nuestro pequeño y yo me reuniré en breve con vosotros.

Créeme, querida Hell Dolly, abriremos las puertas del infierno en la tierra. Sembraremos un terror jamás conocido por la humanidad.

Pídeme lo que quieras a cambio de tu difícil menester.

Nuca de nadie. Depende de ti, tuyo para siempre.

Pd: Esas marcas que te dejó mi oscuro pasajero son un obsequio, sí, sin duda, pero son algo más que eso. Obsérvalas en un espejo, su proyección inversa portan un claro mensaje, descúbrelo y entenderás mejor cual es tu misión. Tan solo debes asumirla.


J. Honest.



Continuará...




jueves, 24 de septiembre de 2015

Almas Oscuras "Cartas desde el Infierno" (4)


                   Para leer la anterior carta de Julia C. "Hell Dolly" pincha AQUÍ

From: J. Honest
Sent: Tuesday, August 11, 2016  18:14 PM
To: Hell Dolly
Subject: ...

Herida, Hell Dolly.

No suelo llevarle la contraria a nadie.

La última vez que sentí esa necesidad, antes de poder tan siquiera pronunciar una sola palabra, mis nudillos ya habían hablado por mí. Fue antes de ayer, ese guardia ya no es el mismo, su sonrisa resta incrustada en su nuca y sus ojos han perdido toda su expresión.

Esta vez será la excepción. Supongo que es debido a que uso la palabra escrita, mi mayor pasión después de jugar al señor muerte con cualquiera que merezca una partida con un servidor. 

También se debe, sin duda, a que no te tengo tan cerca como quisiera. 

No puedo alcanzarte con mis frías manos, pero puedo llegar a ti. A través de mi oscuro pasajero. 

Pronto lo conocerás.

Él puede traspasar estos muros e ir a donde yo le dicte. En estos instantes duerme y en breve perturbaré su sueño.

Físicamente me complacería agarrar tu cuerpo desnudo.

No negaré que has logrado despertar la llama negra que habita en mí. Con ella te envolvería hasta hacer pedazos e incinerar nuestras monstruosas pieles.

Eyacularía todo mi odio en tu interior.

Mi contrariedad a tus letras es simple, no soy tu maestro, tu no eres mi aprendiz.

Tengo planes para nosotros. Somos una enfermedad. De un modo especial uniremos nuestras almas oscuras, a través de mi oscuro pasajero, fusionaremos nuestra maldad.

Pronto el mundo conocerá un virus, tan letal como el mismo tiempo.

Esta noche, cuando duermas, debe ser de este modo. Un ente de vapor helado desvelará tus sueños... Déjate poseer por él.

En tu próxima carta, si has soportado convivir con mi pasajero oscuro y no te ha dominado por completo, cosa que destruiría tu ser, explícame tu experiencia, que has sentido, que te ves capaz de hacer con ese nuevo poder en tu interior.

Desde aquí le dictaré mis planes y estos aparecerán en tu mente a través de tu nuevo inquilino. 

Sé una buena huésped y pronto, el mundo se arrodillará ante nosotros, no como reverencia, si no por el destructivo dolor que se alzará sobre ellos, pobres miserables.

Nunca de nadie. Tuyo, en parte.

J. Honest



Continuará...






martes, 22 de septiembre de 2015

Almas Oscuras "Cartas desde el Infierno" (2)


                          Para leer la anterior carta de Julia C. "Hell Dolly" pincha AQUÍ


From: J. Honest
Sent: Wednesday, July 14, 2016 22:46 PM
To: Hell Dolly
Subject: ...


Herida, Hell Dolly.

No le hiciste ningún favor a esa mujer, ni a ti misma. Eres una pústula en este sistema, un tumor, junto a mí, un hermoso cáncer. Gozo al ver como nuestra enfermedad se extiende y todo lo contamina, pudre el mundo y  este se consume bajo nuestros pies.

Te presentas como espina arrancada de mi pecho, sin dolor alguno. Brota la inexistencia de mi alma, goteo sangre y es oscura. 

Eres la herida que precede a tu presencia, no habrá cicatriz que deje huella sobre mi cuerpo, no habrá nada, solo verdad, honestidad en mis palabras. No es poco. Es lo que nadie, hasta ahora, había logrado de mi. Una respuesta que no sea la inmediata muerte.

Osas entrar en mí.

Como reflejo a tus oscuros secretos confesados, me he propuesto liberar mis pensamientos y hacerlos tuyos. 

¿Sentimientos? Dudo que esos extraños personajes caricaturescos habiten en mí. 

Siento, sí... Odio, rabia, divina soledad, ahora compartida, por vez primera, en mi vida.

Hazme un favor, herida Dolly... Quema mis cartas tras leerlas, guárdalas en tu memoria.

No quiero asesinarte y créeme, podría hacerlo sin traspasar estos muros de hormigón, incluso lo deseo, es la única sensación que me complace y la única respuesta que obtendría alguien, al osar entrar en mí.

Nunca tuyo, nunca de nadie.


J. Honest




Continuará...




Unicornio Rosa: Capítulo 2 "La pastilla y el arcoíris"

Unicornio Rosa ¿Quieres huir?, ¿encontrar tu lugar en el mundo? ¿Qué esperas encontrar allí dónde vayas?,  ¿quién eres? El viaje empieza en ...